Embarazo Adolescente


Hace pocos días hablé con una señora el tema. Ella tiene una hija de 16 años que está embarazada. La señora Lidia, está divorciada hace un par de años y ha tenido serios problemas en la crianza de Cony. La frustración que embarga a esta mamá es total. Está destrozada: “yo siempre me preocupé y la orienté a ella en todo sentido. La llevé al ginecólogo. Le compré las pastillas, y aún así, ella me sale con esto…”. Hablé con Martín, el papá de Constanza, y éste me dice: “esto pasó, porque, la mamá se despreocupó de mi hija. Y las consecuencias están a la vista”. Teniendo ambas versiones, no me cabe en la cabeza la desproporción de sus declaraciones. Se mira a la hija como un objeto, como propiedad de cada uno de ellos, sin tomar consciencia que ella es un ser humano. Tantas cosas que decir, pero sé que las personas no están preparadas para la verdad, y la humildad es un trabajo que muchos no tienen. Una muestra más, de cómo nuestra sociedad deambula por caminos absurdos. Y, es tragicómico ver, cómo el padre culpa a la madre y viceversa. Al respecto, pienso que no obtenemos nada dejando en las manos del otro el tema de la crianza. Primero, un hijo nace intrínsecamente dentro del matrimonio por dos cosas: por el conocimiento personal que cada uno tiene acerca de sí mismos. Y porque, dentro del compromiso de compartir la vida con todos sus menesteres, nace el hijo fruto del amor. Por lo tanto, la crianza de un hijo es deber de ambos padres; llevando a cabo, su rol dentro de la pareja.

El hijo tiene como modelo a sus padres. Por eso es importante ser un buen líder, personas íntegras, capaces de proveer de las herramientas necesarias al pequeño(a) para su desenvolvimiento vital y profesional. La fe, es la herramienta básica con la que todo ser humano debe contar. Los valores, son el pilar fundamental en la sociabilización de una persona. El cómo te observan, será el modo en que tratarán contigo. En este sentido, es importante tomar consciencia sobre la importancia que tiene educar a nuestros hijos en la fe; para el autoconocimiento, para razonar, para valorar lo que Dios nos brinda, etc.

¿Ustedes creen que estos padres asumen culpa en lo que vive su hija? Yo me lo pregunté y quise averiguar. No me sorprendí en nada. Estas personas están absolutamente convencidas que su hija les falló, y que ellos no tienen responsabilidad alguna en las decisiones que toma la chica; o sea, la joven se crió sola. No me puede dejar de sorprender la imbecilidad del ser humano. No nos hacemos responsables de nada. La soberbia que impera es tremenda. Tanto, que nos enceguece al punto máximo impidiendo reflexionar sobre nuestro actuar y con ello, estancarnos en el crecimiento personal. Porque, ¿Puede un padre crecer y aprender si no reconoce sus errores?

Sé que no puedo pedir el cielo, porque aún no es tiempo para vivirlo. Pero, algunas veces pienso en lo hermoso que sería todo, si el sentimiento del amor abarcara todos los corazones humanos. Qué lindo sería, que los matrimonios vivieran la fe. Que se preocuparan de su formación, y con esto, poder vivir eficientemente el sentimiento del amor. Imagino la satisfacción de ver crecer a un pequeño fortalecido de espíritu, con la sapiencia necesaria para distinguir lo bueno y lo mejor para su vida. Que razone, sobre el apego a las cosas y a las personas como origen de toda tristeza. Que sepa que el problema de la soberbia, el egocentrismo, las mentiras, la negligencia, etc., están presentes en el ser humano de modo inherente. Pero que, con mucho trabajo espiritual (retiros, para autoconocerse), la oración como herramienta moldeadora de la mente, se puede llegar a tener éxito en alcanzar el objetivo que tanto anhela el hombre: “la felicidad plena”.

Hay un libro bastante completo, que trata esta temática del autoconocimiento y muchas otras que afectan al ser humano. El libro, “Virtudes Cristianas” del Padre Alonso Rodríguez, es un tremendo manual de ayuda. Algunos lo llaman la segunda Biblia por su directa realidad. Se los recomiendo para lectura. Y, especialmente, que repasen el capítulo dedicado a la humildad; llamada por el santo: “La madre de todas las virtudes cristianas”.

Comentarios

  1. La cultura actual promueve qu todo es relativo, eso hace que muchos no asuman la culpa de sus actos u omisiones.

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