El ambiente

Qué lindo es pertenecer a un ambiente sano. Más, cuando tienes en frente a una diversa gama de personas y caracteres. Aunque muchas veces no compartas los mismos ideales, la convivencia siempre se da, y debemos cuidarla para no tener dificultades con nuestros similares.
En nuestro hogar siempre buscamos la paz. Esa tranquilidad que nos saca de la rutina apretada y agobiante que vivimos en nuestras tareas diarias. Qué importante es tener una pareja que te comprenda y te haga la vida más fácil. Para eso, deben compartir ideales, valores para ver la vida del mismo modo; para así, remar hacia la misma dirección. El camino vivencial se hace tortuoso, cuando por egoísmo propio, entablamos relaciones con personas totalmente distintas a nosotros. Civilmente, las personas plantean que "polos opuestos se atraen", y puede ser. Pero, ¿Serán realmente felices? Conozco a muchas personas que esconden su real relación de convivencia, para brindar al resto una imagen de matrimonio ideal. Los únicos matrimonios que conozco, y que son realmente felices, son los compuestos por personas católicas. Pero, católicas de verdad. Esas que comprenden que la palabra necesariamente debe ser vida, y no una simple especulación. Matrimonios que comparten una visión real sobre la vida, son las que se sentirán plenos, más, sabiendo que la felicidad no es parte de este mundo; pero podemos entregar lo máximo de nosotros para vivir un estado prolongado de estabilidad emocional.
En el trabajo la cosa no debe ser distinta a lo que vivimos en casa. Compartimos con personas que vienen de una realidad totalmente distinta, pero que somos una misma esencia. Algunos vienen de hogares bien constituidos, otros no. Si contemplamos que las personas son libres, y que nos "juntamos" con aquellos que tenemos afinidad, observemos quiénes se nos acercan, pues es lo que somos. Si observamos que congeniamos con un personaje flojo, ojo, eventualmente algo hacemos que agradó a esa persona. ¿Hacemos bien nuestro trabajo?
Importante es mantener la honestidad ante todo. Decir las cosas de frente, aunque moleste (la verdad molesta al ser humano) siempre nos mantendrá en un estado óptimo psicológicamente hablando. Junto con ser honestos, debemos ser consecuentes con las cosas que estamos aclarando. La coherencia en nuestras palabras y forma de actuar, finalmente, permitirá ganar el respeto de nuestros compañeros, sean estos de trabajo, universidad, escuela, etc.
La tarea para nosotros no termina aquí. A diario debemos analizar quiénes somos, los sueños que tenemos, y la meta que nos hemos propuesto para nuestra vida. Los retiros espirituales ayudan mucho en esta materia. En ellos, podemos observar a otras personas con las mismas necesidades nuestras, los mismos anhelos, y con las mismas inquietudes. Descubrir quiénes somos no es tarea sencilla. El ser humano, para más, se pone resistencia al cambio. Por lo tanto, ante algo que no nos gusta, lo más probable, es que nos queramos hacer los desentendidos.
En nuestro hogar siempre buscamos la paz. Esa tranquilidad que nos saca de la rutina apretada y agobiante que vivimos en nuestras tareas diarias. Qué importante es tener una pareja que te comprenda y te haga la vida más fácil. Para eso, deben compartir ideales, valores para ver la vida del mismo modo; para así, remar hacia la misma dirección. El camino vivencial se hace tortuoso, cuando por egoísmo propio, entablamos relaciones con personas totalmente distintas a nosotros. Civilmente, las personas plantean que "polos opuestos se atraen", y puede ser. Pero, ¿Serán realmente felices? Conozco a muchas personas que esconden su real relación de convivencia, para brindar al resto una imagen de matrimonio ideal. Los únicos matrimonios que conozco, y que son realmente felices, son los compuestos por personas católicas. Pero, católicas de verdad. Esas que comprenden que la palabra necesariamente debe ser vida, y no una simple especulación. Matrimonios que comparten una visión real sobre la vida, son las que se sentirán plenos, más, sabiendo que la felicidad no es parte de este mundo; pero podemos entregar lo máximo de nosotros para vivir un estado prolongado de estabilidad emocional.
En el trabajo la cosa no debe ser distinta a lo que vivimos en casa. Compartimos con personas que vienen de una realidad totalmente distinta, pero que somos una misma esencia. Algunos vienen de hogares bien constituidos, otros no. Si contemplamos que las personas son libres, y que nos "juntamos" con aquellos que tenemos afinidad, observemos quiénes se nos acercan, pues es lo que somos. Si observamos que congeniamos con un personaje flojo, ojo, eventualmente algo hacemos que agradó a esa persona. ¿Hacemos bien nuestro trabajo?
Importante es mantener la honestidad ante todo. Decir las cosas de frente, aunque moleste (la verdad molesta al ser humano) siempre nos mantendrá en un estado óptimo psicológicamente hablando. Junto con ser honestos, debemos ser consecuentes con las cosas que estamos aclarando. La coherencia en nuestras palabras y forma de actuar, finalmente, permitirá ganar el respeto de nuestros compañeros, sean estos de trabajo, universidad, escuela, etc.
La tarea para nosotros no termina aquí. A diario debemos analizar quiénes somos, los sueños que tenemos, y la meta que nos hemos propuesto para nuestra vida. Los retiros espirituales ayudan mucho en esta materia. En ellos, podemos observar a otras personas con las mismas necesidades nuestras, los mismos anhelos, y con las mismas inquietudes. Descubrir quiénes somos no es tarea sencilla. El ser humano, para más, se pone resistencia al cambio. Por lo tanto, ante algo que no nos gusta, lo más probable, es que nos queramos hacer los desentendidos.
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