Ayuda, pero en silencio



"Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres con el fin de que os vean; de otro modo no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por lo tanto, cuando des limosna no lo vayas pregonando, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, con el fin de que los alaben los hombres. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, por el contrario, cuando des limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha, para que tu limosna quede en lo oculto; de este modo, tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará. Cuando oréis, no seáis como los hipócritas que son amigos de orar puestos de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para exhibirse delante de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, por el contrario, cuando te pongas orar, entra en tu aposento y, con la puerta cerrada, ora a tu Padre, que está en lo oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará" (Mateo 6, 1-6. 16-18).

La imagen dispuesta en la parte superior de este escrito, es sólo una imagen similar a la que pude observar este pasado sábado, en un encuentro de ayuda fraterna llevado a cabo en la comuna de La Pintana. El evento en sí no estuvo exento de controversia entre los colaboradores que asistieron a prestar su ayuda.

La cita era a las diez de la mañana. Un número considerable de personas confirmó su asistencia. Pero sólo llegamos ocho, entre ellas, mi estimada amiga Denisse; la única de mis amigos que me acompañó ese día. Llegamos con las pilas puestas para cooperar en lo que fuese necesario. Nuestra primera tarea: picar cerca de doce repollos; quedamos con la mano derecha para la historia, pero seguíamos con el ánimo por las nubes; la jornada recién comenzaba. La señora Susana, encargada de la comida, nos brindaba su ayuda en todo momento. Con Denisse llevábamos tres repollos picados, cuando aparece la figura de una nueva colaboradora (ni me pregunten el nombre, porque estábamos tan metidos en nuestra tarea, que no recuerdo cómo se llamaba... punto en contra para mí). La dama tomó un cuchillo y comenzó a trabajar con mucho ánimo. Luego de dos horas, apareció otra señora junto a una hermana y tres jóvenes; éstas últimas, fueron las primera que comenzaron a "
dar la hora". El marido de la señora Susana estaba a todo sol preparando el asado. Una vez listo el arroz y las ensaladas (repollo, tomate a la chilena y lechuga con pepinos), comenzamos a preparar las bandejas con alimento. Llenamos más de doscientas; a todo esto, acababan de llegar cinco señoras más para "ayudar a servir" los platos. Ahí comencé a colapsar... es que no soporto actitudes como estas que sólo sirven para "lucirse" ante la gente. Pero hay de todo en esta vida.

A los pocos minutos, nos enteramos de que había llegado el colaborador de la congregación; el hombre que "
pone las lucas" (personaje que dona dinero a la causa). El sacerdote, por otro lado, insistía en facilitarle bandejas con comida al personaje es cuestión, porque éste quería "colaborar y entregar personalmente la ayuda". Esto exacerbó mi ánimo, ¿cómo es posible que el sacerdote esté fomentando el ego de un personaje que el único mérito que tiene, es dar parte de lo que le sobra para dárselo a los más necesitados? Personalmente, si vas a prestar ayuda, hazlo, pero en silencio, ¿para qué andar mostrando a medio mundo lo que hacemos?

Luego de que la gente comió, los que estaban "
sirviendo" (jugando al "sálvese quién pueda") se sentaron a la mesa para almorzar; mientras, Denisse y yo seguíamos retirando bandejas y cubiertos sucios. Me encontraba muy molesto, porque, para más, tanto esfuerzo en cooperar, y nadie nos ofrecía ni siquiera un vaso de agua; ¿de qué clase de católicos estábamos hablando?

Al finalizar la jornada de trabajo (a las cinco de la tarde), quedamos en el lugar: la señora Susana, su marido y su hija mayor; Denisse y yo. El resto, las demás mujeres, sacerdote, colaborador y hermanas, brillaban por su ausencia.

Con mi amiga, al menos, nos retiramos con la conciencia tranquila de haber puesto toda nuestra energía en el evento.

No he compartido esto con el afán de que me digan: "
oh, que loable la actitud de Francisco". Nada de eso. Como siempre, he querido compartir esta experiencia para que reflexionemos a quién estamos dedicando nuestro servicio: ¿a los hombres o a Dios? Es la pregunta que nos debemos hacer para no cometer errores. Asimismo, la invitación para fomentar la ayuda de manera silenciosa.


Comentarios

  1. Estimado Francisco:

    Encuentro lamentable que esa jornada haya tenido esos ingredientes tan desagradables. En todas partes hay personas que se dedican a figurar, más que a colaborar con el corazón. Te entiendo perfectamente. En mi parroquia, por ejemplo, muchas personas juegan al festival de codazos cuando se trata de organizar algún evento. Cuando el padre las nombra agradeciendo su cooperación, ponen cara de alegría y satisfacción. Ahí es donde pienso lo mismo que tú ¿qué mueve realmente a estas personas?

    Me encantó tu escrito, porque tienes esa facultad de hacer razonar a las personas que leemos.

    Te envío un cariñoso saludo de amistad para esta Navidad, esperando que la pases súper bien junto a tu familia :)

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  2. Francisco, que nuestro amado Jesús resplandezca en tu vida y en tu familia en esta Navidad. Paz a tu casa. DTB =)

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  3. Buenassss. Tranquilo, doctor: a lo mejor el mismo Dios que los quiere a ellos, te quería a ti sirviendo en primera fila y sin galería (sin tribuna) para un fin más especial ("Así trato a mis amigos", como le dijo a santa Teresa); a lo mejor ellos estaban impedidos (por vaya a saber uno mil y un qué obstáculos) de trabajar más. Qué bueno que no los juzgues: a lo mejor a ellos les ha costado un esfuerzo que no te imaginas (quizá similar al que a ti te costó reprimir tu enojo) haber ido hasta allá a ensuciarse las manos tanto (para ellos puede ser mucho, y quizá para ti, más adelantado ---quizá--- en generosidad, poquito). Salud y feliz Navidad.

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  4. Hola Francisco Javier. Te deseo una Navidad repleta de lo mejor, para ti y los que amas.
    Es bueno hacer el bien, y es mejor hacerlo sin que la derecha sepa lo que hace la izquierda, pero eso ya es más dificil. No perdamos la ilusión y sigamos colaborando, el que quiera figurar, peor para él, ya ha recibido su paga.
    Que Jesús te colme de sus gracias.

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  5. Francisco te deseo una hermosa Navidad junto a los seres que amas. Que Jesús te colme con su amor y su paz infinita.

    Feliz Navidad, bendiciones!

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  6. Hola estimado amigo Francisco te deseo una linda navidad junto a los tuyos, Dios te bendiga mucho, te mando un gran abrazo.
    Bendiciones miles para ti.

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  7. Que gran labor el ayudar a los demas, decirte que mi marido esta tanbien ayudando como voluntario en caritas, y haciendo cursillos para poder ayudar a mas personas, eso le atrae mucho y como tiene tiempo lo quiere aprovechar para lo que quiere Dios...ayudar al necesitado.
    Bendiciones y saludos.
    Feliz navidad.

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  8. ¡Que tengas una lindísima Navidad y Jesús te llene el corazón de Su Amor, así podés entregárselo a los hermanos!
    Un abrazo navideño.

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