¿Que lata?



Me llama la atención que algunas personas actúen sin meditar las cosas que dicen y hacen. Esto lo digo, porque el ser humano nunca se conforma con nada y siempre se las arregla para ver los detalles malos en vez de los buenos.

Estoy escribiendo desde Santiago de Chile (para los amigos que visitan este espacio desde el extranjero; a quienes les agradezco su tiempo y comentarios), y hoy, inesperadamente se largó a llover por la tarde. Bueno, no tan repentinamente, porque desde la mañana estuvo amenzante. Estábamos terminando de almorzar junto a unos compañeros, y me llamó la atención la afirmación de uno de ellos: "chu... otra vez está lloviendo, ¡que lata!"; nosotros decimos que lata, cuando algo nos parece fome o mal. Inmediatamente hice memoria, porque este personaje cuando hace calor también reclama. Si no hay Sol, reclama porque no "sale"; y si sale... porque sale. En definitiva, jamás está conforme.

Es lo que me pasó hoy. Pero no reflexioné más hasta llegar a casa; que es desde donde escribo ahora. Como ya saben, tengo por costumbre escribir lo que vivo durante el día. Y, precisamente, salió a la luz este episodio protagonizado por mi compañero. Lo admito, la primera reacción que tuve fue de rechazo. Claro, porque cómo nos podemos quejar de las cosas que Dios nos proporciona. Sin ir más lejos, sin la lluvia no se regarían los campos y no tendríamos ni frutas ni vegetales. Y así con muchas otras funciones que cumple el vital elemento. Sin embargo, rápidamente cambié mi postura, porque asumí el compromiso de ser más tolerante con las personas que me rodean. Y, sí, yo también me quejaba antes de conocer y encontrarme con el Señor frente a frente. Con él comprendí muchas cosas que sucedían en mí y a mi alrededor. Entonces, ¿por qué ser tan lapidario con mi compañero?

Me siento afortunado, como muchos y muchas de ustedes, que sentimos y vemos la vida desde otra perspectiva. Todo tiene su por qué, entonces, tratemos de disfrutar todo lo que nos proporciona Dios; no nos quedemos en la sola palabra. De nosotros depende hacerla vida, para que, a través del ejemplo, la podamos dar a conocer.
Nosotros nos quejamos, pero, ¿han pensado si alguna vez Dios dice: que lata que mis hijos no capten el mensaje? Que yo sepa, él jamás se aburre... ¿por qué nosotros sí?

Les agradezco los comentarios que han dejado en las entradas anteriores. Les deseo que disfruten de un alegre y sereno fin de semana. Un abrazo para todos ustedes.

Comentarios

  1. Cariño: tienes un regalito en mi blog.
    Esta reflexión es oportuna: a veces nos quejamos sin más, por todo, sin fundamento. Pero peor es que no nos demos cuenta de que podemos ser muy latosos con Dios y Él nunca se cansa. Es una gran verdad.
    Besos y buen finde.

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  2. Jejeje.. es cierto.. somos un poco pasaditos con Dios y así y todo nos tiene en sus brazos y no nos soltara jamás...
    Querido amigo, quiero invitarte a que conozcas mis nuevos blogs hechos con mucho amor para Dios y quienes lo amamos..
    www.peliculascristianasparati.blogspot.com
    www.arteencristo.blogspot.com
    En el primero encontaras mensajes alusivos a Cristo y en el segunto es material audiovisual cristiano para descragas y tambien libros...
    Bueno un abrazo y DTB
    te espero por allá

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  3. Es como retarde hacer un comentario, pero este día es especial para mí, es el día de mi cumpleaños, y me dio risa porque aunque yo amo los días lluviosos, me molesto la lluvia, tenía todo un plan hecho para ese día tan especial y se larga a llover, arruinando toda mi tenida, mi ánimo y mi rostro, sin embargo, me arme de buen ánimo y seguí adelante con la celebración de mi día, porque aunque siguiera lloviendo, me festejaría igual, y así lo hice, y sabes, la pase muy bien, y fue inolvidable...

    Un Abrazo =D

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