Dios nos ama tal cual somos

Es la reflexión que pude rescatar del retiro espiritual que vivimos junto a mis compañeros el fin de semana recién pasado. Entre otras cosas, pude disfrutar de una bella tarde en un lugar que te invita a la reflexión por sí solo. Sin duda alguna, de las cosas que recordé, fue el momento en que llegué al lado de Dios. Conversando con una profesora hace unos días atrás, nos percatamos de que a Dios se le llega de las maneras más curiosas. A veces, lo hacemos luego de una experiencia trágica (sufrimiento, dolor, tristeza, pérdida de un ser querido), o bien, de casualidad. Fue la segunda opción la que me puso en el camino correcto.
Cuando comencé a comprender muchas de las cosas que antes no entendía, me cuestioné el modo en que yo estaba sirviendo o volteando mi rostro al Señor. Me sentía "impuro" y falto de méritos como para estar en un lugar privilegiado. Me costó trabajo entender que Dios nos ama a todos de manera particular, porque no me parecía esa dualidad en la que muchos vivimos, que nos golpeamos el pecho y no llevamos la palabra a la vida misma. Me tranquiliza leer en el Evangelio que Dios llama a los necesitados. En este sentido, creo que muchos llegamos a Él cuando más le necesitamos. Es lo lindo, porque siempre está ahí para recibirnos y abrazarnos. A la vez, nos brinda el apoyo necesario para seguir caminando a paso firme. De caer, siempre está pendiente para recogernos. En consecuencia, nos queda esa tranquilidad de que siempre estará junto a nosotros.
Pasé un par de semanas muy irregulares. Tengo la tendencia de cuestionarme las cosas en demasía. Muchos me dicen que soy bastante exigente, pero me agrada ser así. Creo que me acostumbré a no transar las cosas cuando están incorrectas; claro, sólo soy así con las cosas que yo mismo realizo. Hoy me reecontré con esa tranquilidad de corazón. Me he tomado las cosas con más serenidad y eso ha permitido que pueda gozar de los instantes desde otra perspectiva. Esto me facilita poder mirar los "errores" que otros cometen y que yo también cometía y que hoy he ido superando poco a poco. He comprendido que todas las personas necesitan "su" tiempo de encuentro con el Señor; que para todos es distinto. La invitación, en este sentido, es a ser paciente con las personas que me rodean como Dios es paciente conmigo cuando estoy comentiendo algún error.
En consecuencia, lo más hermoso de todo esto, es que Dios nos ama tal cual somos. Es un llamado particular, el cual, más encima somos libres de responder a favor o en contra. Desde que optamos por seguirle adquirirmos un compromiso con Él y con nosotros mismos. Mantengamos los ojos bien abiertos para no desviarnos del camino que nos brinda esa paz.
Francisco Javier:
ResponderBorrarMuchos de nosotros nos sentimos impuros e indignos, pero ahí nos damos cuenta de que nuestro Señor nos brinda una mano amiga para acogernos como dices tú, a cada uno de manera individual. La experiencia de un retiro para comprender de mejor manera el actuar de Dios en nuestras vidas es algo fundamental, que cada uno de nosotros como cristianos deberíamos practicar.
Me gustó tu escrito es muy sincero. Y me alegro todavía más de tu encuentro con el Señor. Te animo a que sigas por esta senda, ánimo y mucha fe.
Alguien me dijo alguna vez algo que me ayudó mucho. La perfección que Dios nos pide es ser perfectos en el amor. Y pienso yo que lo mas importante es saber recibir el amor de Dios, dejarse amar. Las perfecciones de hacer bien las cosas, cumplir normas, etc,valen poco al lado de esto. Lo mas importante es abandonarse, confiar y dejarse hacer. Eso es lo que humildemente pienso e intento hacer.
ResponderBorrarEs cierto. Es poner las fuerzas del ser en las manos de Dios y pedir que Dios ponga su voluntad en nuestros corazones. No podemos ser perfectos jamas y menos en la carne, y Dios nos trata como a niños de quienes sabe su ritmo de aprendizaje. Por lo tanto es un Dios cariñoso y misericordioso. Dios enruta cuando estamos bajo sus preceptos y alli nos perfeciionba en al mandamiento mas hermoso, "el amor perfecto".
ResponderBorrarBendiciones. y gravias por pasarte por nuestro blog
Preciosa reflexion Francisco Javier. Gracias. Dios es paciente y espera, nos deja actuar libremente, es paciente y sigue esperando mientras nosotros nos "decidimos". Pero esta decisin no deja de estar en sus manos, es una gracia, un don especial que debmos agradecer a diario. Un abrazo.
ResponderBorrarMe ha gustado mucho esta entrada. Me alegran tus reflexiones y conclusiones.
ResponderBorrarLa santidad no es perfeccionismo, es otra cosa. Dejarse hacer, dejar que el Santo haga en nosotros su obra a su hora y en su momento, sí, El hará todas las cosas a su hora, pero nosotros somos un poco impacientes con nosotros y con los demás. Cada uno tiene su momento de maduración, de crecimiento, Dios es el que sabe, nosotros, dejarnos hacer, es todo.
No sé si conoces al Hermano Rafael, que será canonizado por el Papa el próximo domingo. He puesto algo en el blog sobre él. Uno de sus "lemas" era "saber esperar", a mí me ha ayudado mucho en la vida.
Saludos. María