La experiencia de ser papá
El cinco de julio es una fecha muy importante para mí. Desde ese día puedo ser reconocido como papá. Una de los sueños que tenía para esta vida se hizo realidad. Esta tarde conversábamos con mi esposa sobre este tema de la paternidad y, en realidad, llegamos a razonar que nuestro pequeño fue más que planificado. Las personas más cercanas a nosotros saben lo que debimos pasar para convertirnos en mamá y papá. Fueron días duros, pero, gracias a Dios, nuestro pequeño vino al mundo y tenemos el privilegio de ser sus padres.
Para un hombre es una experiencia increíble. Yo viví días muy especiales al momento de nacer mi hijo, porque lo tuve que acompañar en Neonatología durante más de una semana. Aprendí a cambiar pañales, a preparar mamadera y limpiarlo con mucho cuidado. El pequeño creció rápidamente. Este año comenzamos la aventura del colegio. Vemos junto a mi esposa como el pequeño crece y crece, las etapas se van cumpliendo a paso muy acelerado. Por lo mismo, soy un agradecido de comprender que disfrutar cada momento es lo realmente valioso; yo pensaba que era necesario el dinero como pilar fundamental para satisfacer las necesidades del pequeño, pero no, lo que el niño y cualquier persona valora es el tiempo: la calidad del tiempo. En este sentido, si nos brindamos gratuitamente por la felicidad del otro, haremos a una personita la más feliz del mundo...
Ignoro si soy un buen papá. Pero, créanme que día a día intento serlo. Mi motivación es el pequeño. Mis metas están pensadas en él también. Cada objetivo va muy ligado en brindar las mejores opciones para ayudar al pequeño para que tenga un buen futuro y una vida con la menor cantidad de apremios. El sacrificio vale la pena, esos días de madrugar, de dormir poco y mal, de aguantar abusos, malos tratos, o situaciones incómodas, todo vale si piensas en que el objetivo final es otorgar herramientas para que el pequeño sea feliz.
He cometido muchos errores en el camino, como dejar a mi esposa de lado. Sí, me dediqué absoluta y completamente a la tarea de ser papá y olvidé a mi compañera; esto me pasó la cuenta. No hay día en el que me cuestiono cómo pude ser tan imbécil. ¿Cómo pude dejar de brindarle cariño y amor a la persona que comparte mi caminar por esta vida? Sin embargo, aún tengo fe en que la situación se pueda revertir, ya comprendí que ella debe recuperar su lugar, ser la número uno y que no sienta que fue relegada al segundo lugar por el pequeño hijo, pues, el amor tiene varias caras y cada cual tiene su espacio en mi corazón.
Aquí estoy, escribiendo estas líneas mientras el pequeño mira Tom & Jerry en el canal Boomerang. Luego tendré que jugar a los autitos... En realidad, me siento feliz de tener esta complicidad con mi pequeño, de ser amigos y compartir este tipo de actividades, sabiendo que a medida que se desarrolle será más autónomo y, por ende, no necesitará de la compañía del papá tanto como lo requiere en esta etapa.
Retomo los escritos en este blog. Espero que estas líneas inspiren y ayuden a otros para que se motiven a ser padres y que no cometan el error de relegar a sus parejas...

Comentarios
Publicar un comentario
Agradezco que participes siempre que lo hagas con respeto. Te recuerdo que este sitio se reserva el derecho de moderación. En este sentido, cualquier comentario grosero o fuera de lugar, simplemente, será suprimido.