La saga de los juegos de mesa



Cuando pensé que jamás pasaría del Monopoly o La Gran Capital, el carioca o el Uno, una pareja de amigos nos presentó un sinfín de nuevos juegos de mesa. Hay para todos los gustos, sencillos y más complejos, de habilidad, estrategia o simple entretención. Junto a mi señora iniciamos con “Love Letter”, un sencillo juego de cartas donde la finalidad es entregar la carta de amor a la Princesa. El ganador obtiene una prenda de la doncella en señal de agradecimiento; no, la prenda no es literal. Es representada por un pequeño cuadrado plástico de color rojo. Se puede jugar de dos y hasta cuatro personas. Es muy dinámico y entretenido. Debes poner tus habilidades sobre la mesa, entre estrategia, misterio y alianzas, todo vale para ganar.


Pero, sin lugar a dudas nuestro favorito es “Catán”, una isla donde te enfrentas a tres colonos que deben luchar para sobrevivir, producir y expandir el territorio formando rutas comerciales. Es parecido al virtual “Age of Empires”, sin embargo, lo tienes sobre la mesa. Existen cinco recursos: piedra, trigo, ovejas, madera y arcilla. Estos elementos están ubicados en losetas sobre las cuales se deposita un número. Estos números van del dos al doce, y según la cantidad de los dados, es el número que produce. Es decir, si te ubicas sobre piedra y esa loseta tiene el número 10, si al lanzar los dados obtienes la cifra diez, tu loseta produce; ganas ese recurso. Dependiendo si tienes una aldea o un poblado, es la cantidad de recursos que recibirás. Si es una aldea, recibirás una piedra. En cambio, si tienes un poblado, recibes dos piedras. Gana el jugador que llega a los diez puntos. Este puntaje se puede obtener contando las aldeas, los poblados, si tienes la ruta comercial o puntos de victoria. Fácilmente, se puede extender de 30 a 60 minutos… quizá un poco más.


The Island” fue una de nuestras últimas adquisiciones. Se trata de una isla donde cuatros jugadores interactúan para llegar a tierra firme; territorio que está dispuesto en las cuatro esquinas del tablero. Existen tres tipos de losetas: playa, bosque y roca. Inicia la partida volteando las losetas de playa o arena. Si tienes un “meeple” (pequeños monitos que son tus jugadores en el tablero) sobre una loseta de arena o playa que se voltea, te caes al agua. Olvidé mencionar que cada vez que eres el jugador activo, o sea, cuando es tu turno, posees tres turnos, los cuales puedes usar de la siguiente manera: moviendo un meeple por las losetas para subir a los botes. O bien, puedes utilizar un turno para subir tu meeple al bote, lo que contaría uno. Dos, mover el bote a otra loseta, y tres, mover otro meeple o mover el bote. Es solo un ejemplo. Con tus tres turnos puedes hacer lo que gustes. Cuando caes al agua, esos tres turnos se transforman en solo un turno. Vale decir, el meeple que está en el mar solo puede mover una loseta. Gana el jugador que lleve el bote a tierra firme y así rescate al máximo de meeples posible. En su base, los monitos tienen un número. En consecuencia, de los meeples rescatados se debe contar el número que tienen debajo los pies. El jugador que tenga más puntos, gana la partida. Se acaba el juego cuando la última loseta que se voltea es el volcán. Entre los peligros que deben sortear los meeples se encuentran tiburones, bestias marinas y ballenas. Los delfines (en el caso de la expansión) son tus mejores amigos. Estos juegos, en general, los recomiendo para jugar en familia o amigos.


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¿Qué es un "meeple"? Mira aquí

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