El Inconsolable



Hace una semana, comencé a leer un libro que me compré, precisamente, en la Feria del Libro del Parque Forestal, en mi ciudad: Santiago de Chile. La muestra, albergó distintas editoriales que mostraban interesantes ofertas lectoras. A su vez, era la ocasión ideal para adquirir textos a un valor muy rebajado. El primer día que asistí, compré cuatro libros a mil pesos cada uno, y uno, que tuvo un valor más alto: tres mil pesos, de título "Antropología Filosófica". Sin embargo, me cautivaron dos de los libros que compré. El primero es, El Dios desconocido, de Juan C. Villegas. El segundo, y del cual les compartiré un breve relato es, El Santo, de Susan Trott.

Como introducción, les puedo comentar lo siguiente: cada verano, numerosos peregrinos se congregaban en las laderas de la montaña y soportaban largas esperas para ver al Santo, convencidos de que sólo él podrá mejorar sus vidas, solventar sus problemas y aliviar su sufrimiento. El grupo de personas es muy variado. Hay obreros, campesinos, banqueros, ejecutivos, profesionales, jóvenes, adultos, en fin. Muchos logran llegar hasta el Santo, pero pocos saben comprender su mensaje: "La felicidad es la recompensa para quienes consideran santos a todos los humanos, pues en cada uno de nosotros hay una semilla espiritual que crece a la sombra de nuestra vida cotidiana. Si sabemos ciudarla y protegerla, la paz nos acompañará a lo largo del camino".

El libro es muy interesante. Tiene esa riqueza de hacer reflexionar sobre distintos temas de vida al lector; muy importante en estos tiempos, donde las personas reflexionan cada vez menos sus actos y viven una vida demasiado agitada. En definitiva, les comparto un extracto del libro, que espero disfruten.

El Inconsolable

He perdido a mi esposa -le contó a Joe cuando éste le pidió que se sentara-. Me la han arrebatado, se ha ido. La amaba tanto. Ya no volveré a verla.
- ¿Ha muerto?
- Sí, eso es lo que estoy diciendo.Se ha ido.
- Bueno, imagínate que te hubiera dejado. Eso aún habría sido peor. Tampoco la volverías a ver y además tendrías que soportar el dolor de sentirte rechazado. Sin embargo, es verdad que lo que te ha sucedido es muy triste. Siento mucho que tuvieras que devolverla tú a ella, antes que ella a ti.
- ¿Cómo dice? ¿Devolverla?
- Sí. Lo único que estás consiguiendo al comportarte como una víctima es aumentar tu dolor. Si te convences a ti mismo de que la has tenido que restituir te sentirás mejor. Porque, ¿sabes?, nunca fue tuya. Nada de lo que tienes es tuyo, y nunca lo ha sido.
- Pero eso es una locura, todo lo que poseo es mío, mis hijos, mi esposa...
- No, no son tuyos. Tú eres sólo dueño de ti mismo, pero no de tus posesiones, ni de tus hijos, ni de tu esposa. Tendrás que devolverlo todo. No podrás llevarte ni una sola cosa.

(El Santo, Susan Trott. Ediciones B, 1998. Barcelona, España).

Comentarios

  1. Uno llega desnudo... sin nada, después construyes tu vida, siempre se nos olvida que este es sólo un paso, cómo dices tú, siempre nos apegamos a algo, sin embargo, tenemos oportunidad de aprender :-)

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  2. Bonito texto, estuve hace años en tu País y en su Capital, también en Viña del Mar.
    Besos

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  3. Nada en nuestro y nosotros mismos ¿somos nuestros o no somos acaso también posesión de Dios?
    Dios es el único dueño de todo y de todos. Cuando morimos, simplemente volvemos al que nos creó.

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  4. Ahora Francisco... te sigoo! :) Soy @waleskaobanrod porsiaaacaso!
    Con respecto al texto... personalmente hablando, cuesta tanto aceptar la muerte, aunque sea la unica certeza que tiene el ser humano. Es inevitable llorar, deprimirse, negar y odiar... Y es verdad eso de que el tiempo cura todo, en el caso de la muerte, hace que la ausencia sea mas soportable.

    Saludos! :D

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