Cuestión de egoísmo
Estoy impactado de ver el egoísmo con que algunas personas actúan a diario. Antes, todo se remitía a discutir en persona y agarrarse de las mechas, como dice el dicho. Pero, hoy, con ayuda de la tecnología, las personas dejamos entrever hasta qué punto somos capaces de llegar. Intentaré traspasarles lo que siento respecto de esta actitud, que de paso, se encuentra inherente en el ser humano: el egoísmo. Como siempre, les aclaro que no soy un experto en la materia ni pretendo dármelas de sabio o cosas por el estilo. Simplemente, quiero compartir con ustedes una pequeña reflexión que he podido llevar a cabo durante los últimos días.
Comienzo recordando los años de colegio. Esos en que los hombres del grupo curso competíamos por la mejor mochila o los zapatos más bonitos; la razón de todo esto, era captar las miradas femeninas. En invierno, la competencia contemplaba el diseño más bonito de parka. Como muchos de ustedes saben, siempre han existido las diferencias económicas. Ese curso no era la excepción. Algunos compañeros tenían más posibilidades que el resto. Desde aquellos años, me sorprendo con actitudes tan animales, como pelear por un dulce, ¿han visto pelear a dos perros por un hueso? La situación era similar. Tal vez nos salvábamos porque éramos pequeños y nos faltaba tiempo para aprender a compartir. Sin embargo, la tontera continuó durante los años de Enseñanza Media.
El domingo recién pasado, nos reunimos con un amigo a disfrutar de una amena conversación bebiendo un buen café. El lugar: el Juan Valdéz de Pedro de Valdivia. La cita quedó pactada para las seis de la tarde. Mi amigo llegó quince minutos más tarde; no llamó para avisar de su atraso. Cuando llegó, no saludó al joven que le abrió la puerta y que gentilmente le dijo: "Buenas tardes, señor, bienvenido a Juan Valdéz". Subió la escalera, y al verme, se acercó y me dio un abrazo.
-¿Qué estás tomando?
-Un café campesino con...
-¡Ah! Se ve bueno. Yo quiero uno igual. ¡Hey! ¡Chico! ¡Oye, tú, el de la puerta...!
El joven se acercó a la mesa lentamente. Lo quedó mirando como esperando una orden. Estaba erguido y con las manos atrás. "Quiero ese mismo café" -le dijo al joven, señalando mi taza-. "Enseguida, señor". Mi amigo dejó su bolso en el piso y comenzó a realizar preguntas para enterarse de todo lo que había hecho durante el tiempo en que no nos hemos visto. En eso llega el joven. Le traía su café: "Aquí tiene, señor". Mi amigo ni lo miró; menos le dio las gracias; de la propina ni hablar.
Mientras mi amigo hablaba, miré hacia la parte de abajo y vi a una pareja sentada junto a sus pequeños que, a su vez, jugaban en una mesa contigua. Los niños peleaban por un juguete; los padres no los tomaban en cuenta. Levanté la vista y miré hacia el mostrador. Allí, uno de los jóvenes limpiaba una máquina. El otro, que estaba a su lado, se miraba las uñas. Miré a mi amigo para responder a una de las preguntas que me había hecho. Rápidamente pensé: "Acá nadie se está tomando en cuenta. ¿Para qué diablos nos juntamos?".
En el Metro, las personas que esperan el tren, juran que son las únicas que utilizan el servicio. Cuando el tren hace ingreso a la estación, rápidamente comienzan a calcular dónde se detendrá con el fin de ubicarse lo más cerca posible de la puerta; la idea de fondo, es agarrar un asiento. Ni siquiera esperan a que las personas que viajan en el interior del vagón baje, cuando ellos ya están subiendo. ¡Patético! Una vez dentro, se puede observar cómo las personas mayores se paran justo delante de los más jóvenes (para que les den el asiento). Sin embargo, algunos de ellos se hacen los desentendidos refugiándose en sus MP3 o sus celulares. Todos callados, malhumorados, con caras de pocos amigos. Si miras por un instante prolongado, te miran de vuelta con cara de odio. En los buses la situación no varía.
Mirando el computador, mi amigo me dice: "Oye, yo tenía a esa mina en mi Twitter, pero la bloquee por fome" (¿La bloqueaste por fome? ¿Y quién eres tú para catalogar eso?) -me dije-. Recordé las palabras de otro amigo, que me dijo: "Oye, Francisco, ¿por qué sigues de vuelta a tanta gente? Deja que te sigan no más". ¿Tan desechables son las relaciones humanas? Si no me agrada alguien, simplemente, presiono un botón y lo hago desaparecer... a lo que hemos llegado.
Que lindos eran los tiempos donde nos reuníamos con los amigos del barrio a jugar. Eran otros tiempos (¡Oh, no! Estoy hablando como mi abuelo). No estamos siendo capaces ni siquiera de regalar una sonrisa a las personas que nos rodean. Es más, si sale uno muy buena onda, no falta el que critica tanto gesto lindo. O sea, no nos conformamos con nada.
Todos tenemos problemas, bajas de ánimo, dificultades y malos ratos. Sin embargo, de nosotros depende hacernos la vida un poco más agradable, sólo basta con proponérselo y regalar una sonrisa. Luego, deja que el resto haga su parte...
Fran:
ResponderBorrarComo siempre es lindo leerte. Déjame felicitarte por la facilidad que tienes de redactar, me sentí en el café!!, cuando mirabas... me imaginé todo!! La reflexión está hermosa, caramba que nos falta detenernos a sonreír, ni eso hacemos, que bien dicho.
Gracias Fran por enseñarnos que las cosas simples son las necesarias. Besos!!
Muy buena la descripción y mejor aún el nivel de atención para percibir esas cosas.
ResponderBorrarUn saludo fraterno !
Hola cariño: no recuerdo tu nacionalidad, pero se me antoja que eres chileno, si es así, responde ¿estás bien? Y tu familia bien?...
ResponderBorrarPerdona las prisas, pero estoy de guardia y me ahe acordado de varios amigos y me daría mucha pena que no sintieras mi amistad en horas malas.
Si es así, piensa que todos los que pasamos por acá te queremos y si necesitas algo, aquí estamos.
Un beso en Jesús y María.
Francisco Javier, desde aquí cerca en distancia en corazón, mi oración y la disposición de toda nuestra comunidad para auxiliar en lo que se pueda.
ResponderBorrarDios te guarde y proteja, a vos y a los tuyos y a todos nuestros hermanos de allí.
Un abrazo
Paz y Bien
Ricardo
Pasé para ver cómo estabas.
ResponderBorrarNo hay nada escrito después del terremoto. Estamos muy cerca, y también y sobre todo con las oraciones.
Estimadas(os) amigas(os):
ResponderBorrarLes deseo informar que junto a mi familia nos encontramos bien, gracias a Dios. Nadie ha salido dañado y todos gozamos de salud. Agradezco sus mensajes de apoyo y preocupación. A la vez, infinitas gracias por sus oraciones, abrazos y por su hermosa amistad.
Espero seguir escribiendo pronto, por ahora, el tiempo no me alcanza mucho, pero siempre se puede hacer algo ;-)
Un abrazo fraterno para cada una(o) de ustedes.
estimado me alegra saber que estas bien ,con lo del terremoto se le ha movido la vida a muchos pero sé que Dios abrira los caminos para que todo sea mejor y dejemos los egoismos a un lado,mirando al otro a los ojos.
ResponderBorrarTE MANDO ESTE VIDEO EN AGRADECIMIENTO A TU LABOR EN DEFENSA DE LA VIDA HUMANA DEL "NO NACIDO" Y DEL "YA CONCEBIDO.
ResponderBorrarDIFUNDELO POR LA RED:
http://www.youtube.com/watch?v=mjS3oke2kKQ
GRACIAS Y QUE DIOS TE BENDIGA
FOTELIAS
En un clima de fraterna comunión, espero la pronta recuperación de todo el pueblo chileno. Me solidarizo con lo que puedo ayudar...
ResponderBorrarhola francisco javier gracias a DIOS que tu y tu familia no han sufrido daños. te diré que yo y la congregación donde pertenezco de la iglesia evangélica estamos orando por Chile
ResponderBorrarVengo del blog de marisela, donde me he enterado que eres chileno y estáis bien. Doy gracias a Dios por todos los que os habéis salvado. Yo soy española, pero siento un cariño especial por Chile.
ResponderBorrarTu reflexión sobre el egoismo me ha parecido muy acertada y necesaria, pues estamos creando un mundo donde nadie es nada para nadie. Quiera Dios que cada uno pongamos un poquito de nuestra parte.
Si no te importa, voy a enlazar tu blog.
Un beso
Francisco he leido tu comentario sobre el egoismo lo encontré muy bueno y acertado, deberias dedicarte a escribir un libro, lo haces muy bién,en realidad hace falta reflexiones tan reales de nuesros defectos.eres un joven muy valioso.
ResponderBorrarFelicitaciones. Nos vemos en clases el jueves.
grimaldina