Legalización de los gustos

Una de las frases que más recuerdo de mi infancia es la siguiente: "uno como persona debe razonar lo que hace" -Le pertenece a mi abuelo- Y hoy, la quiero tomar prestada para constatar la realidad que están viviendo los hermanos mexicanos y argentinos: la legalización de la marihuana. El debate en la república trasandina está declarado; aunque sin mayores efectos. Y me preocupa, porque en Chile somos especialistas para copiar las "genialidades" tendencias que provienen desde el extranjero. En este sentido, no nos extrañemos que grupos liberales chilenos comiencen a organizarse para manifestarse a favor de legalizar la droga en nuestro país. ¿El ser humano no es capaz de frenar sus gustos hasta llegar a atentar contra su vida? Es la reflexión que los invito a profundizar en esta ocasión.
En México, la decisión de legalizar la marihuana atiende a una necesidad policial abarcando el ámbito de las leyes. El sentido de permitir que las personas tengan acceso liberado a los estupefacientes, es para aminorar la existencia de policías corruptos y frenar, de alguna forma, el microtráfico que existe en el país del norte. O sea, ya ni siquiera estamos pensando en las implicaciones en la salud de las personas, simplemente, estamos dejando que los gustos fluyan; sin tener conciencia de hasta dónde vamos a llegar con este flagelo.
El caso de Argentina apunta en la misma dirección: frenar el comercio inescrupuloso de droga y la eventual corrupción que se genera en las autoridades. Pero, ¿es la idea dejar a "su suerte" a las personas que sufren del vicio, por salvar la integridad de la gran mayoría?
Desde pequeños estamos regidos por normas que nos permiten sostener un buen nivel de convivencia. Sin embargo, muchos se niegan a cumplir el compromiso adquirido para dar paso a sus propias leyes. No abarcaremos por cierto la educación en la etapa de la infancia, ya que es conocida por todos; me refiero a su implicancia en la vida de las personas adultas. Pero es importante observar cómo los adultos, encargados de formar a las futuras generaciones, están cayendo en un abismo sin fondo; porque cada vez caemos más feo que la vez anterior. Yo me pregunto, sinceramente, ¿dónde está el amor al prójimo en nuestros legisladores? ¿hasta cuándo nos hacemos los lesos ante las desgracias ajenas? ¿cómo no nos percatamos de la necesidad de Dios que piden con clemencia las personas que andan desorientadas por la vida? Y de paso, estamos conduciendo a nuestros jóvenes al mismo abismo condenador.
Los gobiernos se empeñan en fomentar campañas antidrogas, ignorando que la real necesidad se genera en los hogares. Miles de éstos están mal constituidos, con valores trastocados e individuos que sienten y viven una legislación propia que, producto de la ignorancia, les hacen transitan por un camino que bordea los límites establecidos; arrastrando de paso, a todo el grupo familiar.
Otro factor a considerar es el llamado a la empatía que las autoridades deben tener ante el resto de las personas que representan. En este sentido, existen muchas instituciones que ofrecen ayuda y acogida a todas esas personas que están sometidas ante el vicio de la droga. Pero, ¿están absolutamente comprometidas (las autoridades) en esta causa? A lo que quiero llegar, es a manifestar mi deseo de vivir en una sociedad más justa y digna. No podemos estar pensando en alcanzar un buen nivel educacional como país, si hay tantas personas sumidas en la pobreza. La educación de los valores se está dejando a un lado, para dar paso a ideales humanos y puntos de vista que tienen su génesis en ideas de hombres y mujeres comunes. Está más que demostrado que el hombre por el hombre no llega a ningún sitio; pero insistimos en hacer nuestra voluntad. Muchos no son capaces de apreciar el amor de Dios que se manifiesta en sus vidas. Si no somos capaces de observar lo que Dios nos ofrece, menos seremos capaces de entregar ese amor al resto de nuestros pares. En consecuencia, no nos dejemos llevar por las impresiones de un grupo de personas. Observemos lo que Dios nos ofrece cada día, con alegría, sapiencia, respeto y mucho amor.
En cuanto a las leyes, todo indica que deberemos seguir luchando contra la corriente para dejar en claro, que además de fe, el ser humano debe actuar racionalmente.
En México, la decisión de legalizar la marihuana atiende a una necesidad policial abarcando el ámbito de las leyes. El sentido de permitir que las personas tengan acceso liberado a los estupefacientes, es para aminorar la existencia de policías corruptos y frenar, de alguna forma, el microtráfico que existe en el país del norte. O sea, ya ni siquiera estamos pensando en las implicaciones en la salud de las personas, simplemente, estamos dejando que los gustos fluyan; sin tener conciencia de hasta dónde vamos a llegar con este flagelo.
El caso de Argentina apunta en la misma dirección: frenar el comercio inescrupuloso de droga y la eventual corrupción que se genera en las autoridades. Pero, ¿es la idea dejar a "su suerte" a las personas que sufren del vicio, por salvar la integridad de la gran mayoría?
Desde pequeños estamos regidos por normas que nos permiten sostener un buen nivel de convivencia. Sin embargo, muchos se niegan a cumplir el compromiso adquirido para dar paso a sus propias leyes. No abarcaremos por cierto la educación en la etapa de la infancia, ya que es conocida por todos; me refiero a su implicancia en la vida de las personas adultas. Pero es importante observar cómo los adultos, encargados de formar a las futuras generaciones, están cayendo en un abismo sin fondo; porque cada vez caemos más feo que la vez anterior. Yo me pregunto, sinceramente, ¿dónde está el amor al prójimo en nuestros legisladores? ¿hasta cuándo nos hacemos los lesos ante las desgracias ajenas? ¿cómo no nos percatamos de la necesidad de Dios que piden con clemencia las personas que andan desorientadas por la vida? Y de paso, estamos conduciendo a nuestros jóvenes al mismo abismo condenador.
Los gobiernos se empeñan en fomentar campañas antidrogas, ignorando que la real necesidad se genera en los hogares. Miles de éstos están mal constituidos, con valores trastocados e individuos que sienten y viven una legislación propia que, producto de la ignorancia, les hacen transitan por un camino que bordea los límites establecidos; arrastrando de paso, a todo el grupo familiar.
Otro factor a considerar es el llamado a la empatía que las autoridades deben tener ante el resto de las personas que representan. En este sentido, existen muchas instituciones que ofrecen ayuda y acogida a todas esas personas que están sometidas ante el vicio de la droga. Pero, ¿están absolutamente comprometidas (las autoridades) en esta causa? A lo que quiero llegar, es a manifestar mi deseo de vivir en una sociedad más justa y digna. No podemos estar pensando en alcanzar un buen nivel educacional como país, si hay tantas personas sumidas en la pobreza. La educación de los valores se está dejando a un lado, para dar paso a ideales humanos y puntos de vista que tienen su génesis en ideas de hombres y mujeres comunes. Está más que demostrado que el hombre por el hombre no llega a ningún sitio; pero insistimos en hacer nuestra voluntad. Muchos no son capaces de apreciar el amor de Dios que se manifiesta en sus vidas. Si no somos capaces de observar lo que Dios nos ofrece, menos seremos capaces de entregar ese amor al resto de nuestros pares. En consecuencia, no nos dejemos llevar por las impresiones de un grupo de personas. Observemos lo que Dios nos ofrece cada día, con alegría, sapiencia, respeto y mucho amor.
En cuanto a las leyes, todo indica que deberemos seguir luchando contra la corriente para dejar en claro, que además de fe, el ser humano debe actuar racionalmente.
Fran:
ResponderBorrarnuevamente me vuelves a sorprender... que hermoso relato, no tenía idea sobre que argentina está legalizando la marihuana :-S como tú dices, la fiebre llegará a Chile.
Esperemos que prime la cordura. Saludos y abrazos para ti querido Francisco Javier, leerte es una bendición.
Me encantó, que buen articulo, definitivamente es para reflexionar, cómo vamos a enfrentar todos estas dificultades como profesores de religión?.
ResponderBorrarmarcela moreno.
La cosa se pone mal en muchos lugares del mundo, por un motivo u otro. Creo que hemos de intentar un mundo diferente, desde nuestro pequeño rincón y hemos de clamar incesantemente al cielo para que Dios tenga piedad de esta humanidad que camina sin rumbo, ese creo es uno de los mayores males, el sin sentido de la vida que se va adueñando de tantos seres humanos hace que caminemos a la deriva. Pero "todo lo puedo en Aquel que me conforta". Cristo está a nuestro lado, no perdamos la esperanza y continuemos creyendo en el hombre, por la simple razón de que Dios sigue creyendo en cada uno de nosotros.
ResponderBorrarMi oración por todas estas intenciones.
Un abrazo.
María
Hola Francisco!!
ResponderBorrarBuen tema has pasmado en este libro de sabiduría.
Ojala puedas publicar algo luego.
Lamentablemente las drogas son una realidad muy latente en nuestra sociedad, pero como siempre la mayoría hace vista gorda ante tal aberración humana. El hombre a buscado desde siempre la felicidad, la libertad (mirando de cara al mundo) pero se ha equivocado, pensando que en aquellas sustancias, la encontrarían. Todo lo contrario, se han esclavisado y undido en un pantano, donde la felicidad se transforma en una eterna amargura y lucha constante, cuando de pronto abren los ojos y se encuentran en la punta de un presipicio.
Bien Hermano, la tarea es gigante, ¿seremos capaces como educadores en la fe, de hacer algun cambio?
Claro que si, Si dejamos que Dios actúe...
Un gran abrazo, Priscy.
Como muy bien dices...estas originalidades tienden a copiarse, y en un intento de mayor creatividad suele reproducirso con mayores extravagancias.
ResponderBorrarMe encanta el Blog.
Un saludo.
realmente es preocupante amigo y ver como nos sorprende todo esto no sera que estan ocultas las manos negra del trafico que no quierenir mas aparar a las carceles y de hasi hacer un negocio ilicito en licito
ResponderBorrarque Dios te bendigas
gracias francisco
Muy interesante tu texto, gracias por compartir!
ResponderBorrarEstimados:
ResponderBorrarGracias por sus comentarios. Quise plasmar mi inquietud ante las tendencias que se nos vienen desde los países extranjeros, y que nosotros en Chile somos tan buenos para copiar. En fin, esperemos que se mantenga la cordura en los aspectos que atañen a las vida.
Les dejo un abrazo y el agradecimiento por participar.
Hola Francisco javier, tema muy al dia y muy a la mano de todos, el mundo como dice el señor, le diran a lo bueno malo y a lo malo bueno, y ya lo estamos viviendo, la legalización de la marihuana es un tema que ya lleva mucho tiempo sabiendose, y nosotros por muchos valores que tengamos, todo es dinero y poder.
ResponderBorrarMuchas felicidades por tu blog y que el señor te siga bendiciendo y dejandonos tan buenos temas, besos.
Querido Javier: has metido el dedo en una llaga que cada vez es más putrefacta y, como dice uno de los comentarios: a saber si la mano negra de la mafia está detrás, para legalizar sus negocios.
ResponderBorrarMira: yo estoy harta de que acá digan que la maruhuana es buena para el cáncer y por eso se legaliza. Ya tenemos drogas más seguras y rentables para los pobres enfermos de cáncer. La maijuana te deja la neuronas hechas puré y ¿qué quieres que te diga?: a la mayoría de los políticos actuales les encantaría que todos estuviéramos sin neuronas, para dominarnos mejor.
Por eso hay que rezar y pedir al Señor que no se olvide de los hombres y nos ayude, y hay que actuar desde nuestros modestos puestos de trabajo para explicarle a la gente el peligro de tal "legalización".
Espero que nuestros esfuerzos den fruto: la fe moverá montañas siempre con ayuda del Espíritu.
Abrazos en Jesús y María.
Harías bien en informarte un poco. Investiga sobre la historia de las drogas. Aquí te va una referencia: Antonio Escohotado, Historia General de las Drogas. Puedes comenzar y terminar allí.
ResponderBorrarMe parece que es importante que si vas a oponerte a la legalización de las drogas, por lo menos lo hagas después de conocer un poco más acerca del problema.