Las irracionalidades

A veces, hay que acostumbrarse a las irracionalidades de la vida. En Chile, hay ministerios como en muchas naciones, los cuales, se encargan de sobrellevar las necesidades de las personas con una "mejor" administración. A la vez, vemos que en política se repiten los mismo rostros, que año tras año se candidatean para ser electos o reelectos. ¿Con qué fin? Con el fin de ser participes de la falange y ocupar un cargo para "servir" a las personas. No está mal, pensando que estas personas son muy bien remuneradas por servir; así, cualquiera puede darse el lujo de tener un alma altruista, ¿O no?
Pero, junto a eso, el ser humano una vez demuestra su imbecilidad en querer "arreglar" este mundo; lo que me parece loable. El problema radica, en que lo hacemos, pero a nuestro modo. Si vamos más allá, comprenderemos que las personas son libres, por lo tanto, optan por ser malas, insensibles, individualistas. Por eso, jamás, pero JAMÁS, daremos solución a las necesidades de todos los seres humanos. Lo que pretendo aclarar es, si bien todos tenemos las mismas necesidades, pensamos de modo diferente en cuanto a cómo vivimos y vemos la vida.
Es así, como salen a la luz pública casos como el Ministro de Educación, que en Chile increpó a punta de groserías, a un joven que se oponía a su ideal y a su modo de pensar. Mismo personaje (el Ministro) acudía al Congreso, solicitando más recursos para la educación de los jóvenes; me pregunto: ¿Y qué pasa con el ejemplo que les damos como adultos? Todos sabemos que los niños aprenden muchas de sus conductas de los adultos, ¿De qué modo? A través, precisamente, del ejemplo.
Hoy, se supo de otro caso de irracionalidad. Resulta, que sorprendieron al hijo del Ministro de Salud de Chile, vendiendo Marihuana. A ver, mi crítica no va al hecho que se contraponga el cargo político (igual me parece que debe renunciar este personaje; es lo correcto), porque, no podemos dar un discurso y luchar contra las drogas, cuando un familiar mío sufre de este flagelo. Me parece lamentable, que un padre descuide a su hijo por un cargo público, en el cual, el costo del mismo implica la drogadicción del propio hijo. También pienso, ¿Qué calidad de tiempo le dedica a su señora este ministro? Ni hablar de los hijos... ¿Qué tiempo se dedica para sí? ¿O qué lugar ocupa Dios en su vida? Veo con mucha impresión, que análisis de este tipo la sociedad de hoy no los hace, pasando por alto, algo tan importante como lo es la educación de nuestros propios hijos.
Está bien, necesitamos trabajar y ganar dinero para subsistir en este mundo. Pero, ¿Será tan necesario descuidar nuestros ideales y nuestra familia?
Muy buen tu reflexion sobre lo que se dice y se hace, como dice Alejandro se da impresion que los hijos ahora no se quieren porque el que quiere corrige y que no deja ser
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