Yo Soy

Comenzamos un nuevo año. La celebración se extendió hasta avanzadas horas de la madrugada. Eso sí, fue la celebración de los civiles. Porque la celebración de “renovación” para los cristianos fue la Navidad. De todos modos, fue genial mirar el cariño y los buenos deseos que las personas que obsequiaban; de pronto, el mundo se llenó de amor. Pero, repito, la celebración era civil. Y, claro, si el primero estaba esperando la luz verde de un semáforo, y un par de conductores de se sometían mutuamente entorno a una discusión. Poco duró el sentimiento de paz…
Pero comenzamos un nuevo año, y junto a él, debemos comenzar de la mejor manera posible. Por eso les quiero invitar a reflexionar acerca de nosotros mismos; nuestros planes, metas, deseos. En definitiva, a conocernos. Durante el transcurso de la vida de Jesús encontramos varias veces la frase “Yo Soy”:
-“Yo soy la puerta” (Jn. 10, 7-10)
-“Yo soy el buen pastor” (Jn. 10, 11-18)
-“Yo soy el pan de vida” (Jn. 6, 25-40)
-“Yo soy la luz del mundo” (Jn. 8, 12)
-“Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn. 14, 6)
-“Yo soy la vid verdadera” (Jn. 15, 1-8)
Jesús tenía muy claro su rol en esta vida. Siempre en una línea, alejado de todo lo que pudiera interferir en su misión, ¿Cuál misión? Darse a conocer a los hombres; amor hecho vida. De eso se trata todo esto, observar, reflexionar, meditar; hacer. ¿Sabemos quiénes somos?
Ser un seguidor de Jesús implica sacrificio, pues, estamos inmersos en un mundo hostil, donde cada día Dios está alejado de la vida de las personas. Es como luchar contra la corriente (como los salmones). Implica también perseverancia, ya que, ante cualquier adversidad tendemos a “tirar la toalla” y dejarnos llevar por el resto de las personas. Cuando era joven (tenía unos 16 años), tenía un grupo de amigos que no asistía a Misa. Como ellos encontraban que era aburrido, absurdo y una pérdida de tiempo, para pertenecer al grupo yo asentía a todo lo que decían. Con el tiempo comprendí que esto les sucedía a muchas personas. Además, ahora más grande, entiendo que por ignorancia muchos se alejan del razonamiento.
También es importante saber a qué le dedicamos nuestro tiempo, pues, “donde está tu tesoro, allí está tu corazón” (Mt. 16, 21). ¿Qué nos gusta comer? ¿Qué nos agrada hacer? ¿Qué vemos en televisión? ¿Cómo convivimos con el resto de las personas? ¿Tenemos buen genio? Estas son algunas de las preguntas que debemos meditar. El hombre hace lo que entiende, por lo tanto, a todo lo que prestamos atención es lo que nos agrada.
Espero que el razonamiento a compartir se entienda. La idea, es exponer que las mismas inquietudes nos afectan a todos. Y, que logremos razonar y meditar qué hacemos con nuestra vida. Qué pensamos. En qué utilizamos nuestro tiempo. De este modo podremos averiguar si somos del "mundo", o somos verdaderos cristianos (seguidores de Cristo).
Entonces, ¿Quiénes somos?
Pero comenzamos un nuevo año, y junto a él, debemos comenzar de la mejor manera posible. Por eso les quiero invitar a reflexionar acerca de nosotros mismos; nuestros planes, metas, deseos. En definitiva, a conocernos. Durante el transcurso de la vida de Jesús encontramos varias veces la frase “Yo Soy”:
-“Yo soy la puerta” (Jn. 10, 7-10)
-“Yo soy el buen pastor” (Jn. 10, 11-18)
-“Yo soy el pan de vida” (Jn. 6, 25-40)
-“Yo soy la luz del mundo” (Jn. 8, 12)
-“Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn. 14, 6)
-“Yo soy la vid verdadera” (Jn. 15, 1-8)
Jesús tenía muy claro su rol en esta vida. Siempre en una línea, alejado de todo lo que pudiera interferir en su misión, ¿Cuál misión? Darse a conocer a los hombres; amor hecho vida. De eso se trata todo esto, observar, reflexionar, meditar; hacer. ¿Sabemos quiénes somos?
Ser un seguidor de Jesús implica sacrificio, pues, estamos inmersos en un mundo hostil, donde cada día Dios está alejado de la vida de las personas. Es como luchar contra la corriente (como los salmones). Implica también perseverancia, ya que, ante cualquier adversidad tendemos a “tirar la toalla” y dejarnos llevar por el resto de las personas. Cuando era joven (tenía unos 16 años), tenía un grupo de amigos que no asistía a Misa. Como ellos encontraban que era aburrido, absurdo y una pérdida de tiempo, para pertenecer al grupo yo asentía a todo lo que decían. Con el tiempo comprendí que esto les sucedía a muchas personas. Además, ahora más grande, entiendo que por ignorancia muchos se alejan del razonamiento.
También es importante saber a qué le dedicamos nuestro tiempo, pues, “donde está tu tesoro, allí está tu corazón” (Mt. 16, 21). ¿Qué nos gusta comer? ¿Qué nos agrada hacer? ¿Qué vemos en televisión? ¿Cómo convivimos con el resto de las personas? ¿Tenemos buen genio? Estas son algunas de las preguntas que debemos meditar. El hombre hace lo que entiende, por lo tanto, a todo lo que prestamos atención es lo que nos agrada.
Espero que el razonamiento a compartir se entienda. La idea, es exponer que las mismas inquietudes nos afectan a todos. Y, que logremos razonar y meditar qué hacemos con nuestra vida. Qué pensamos. En qué utilizamos nuestro tiempo. De este modo podremos averiguar si somos del "mundo", o somos verdaderos cristianos (seguidores de Cristo).
Entonces, ¿Quiénes somos?
Quienes somos??? Sucede que generalmente no tenemos idea de donde estamos parados, dificilmente sabemos de donde venimos y por ende no sabemos a donde vamos. Generalmente no nos conocemos.
ResponderBorrarSerá falta de perseverancia o del escaso tiempo que nos dedicamos a nosotros, interiormente???
La fe muchas veces tambalea, sobretodo cuando percibes tantas injusticias. Pero si uno aprende a mirar bien alrededor (realmente cuesta, por lo menos a mí), siempre se verá una ventanita, una salida... Dios siempre nos da una salida, el tema es que aprendamos a verla y a apreciarla.
Insisto, Francisco Javier... tus palabras suelen hacerme reflexionar un poco (a veces, bastante), te doy las gracias por darnos esta oportunidad a mí y a todos quienes te leemos.
Te envío las máximas bendiciones posibles para este año, y para cada día de tu vida.
Saludos,
Cocoy.
Hola Francisco Javier:me alegra leerte de nuevo,había pasado por acá en los días de vacas,pero imaginé que estabas descansando.
ResponderBorrarSobre este tema te diré que muchos creen que el diablo no existe;pero es él el que nos incita a vivir de una forma contraria a las enseñanzas de Jesús.Cuando se nos hace cuesta arriba la oración y no encontramos qué hablar con Dios, o cuando vamos por la calle con la naríz muy alta,sin ver a los que piden por caridad,una limosna,cuando nos salen sapos y culebras por la boca para hablar de alguien conocido, en todos esos momentos es el Demonio el que nos acecha. Por eso no debemos olvidar esas palabras de Jesús y agarrarnos fuertemente a él,que nunca nos falla. Así es como podemos conocernos nosotros mismos:siendo seguidores de Jesús.No importa que a veces no seamos perfectos, podemos caer;sólo tenemos que seguir con el deseo de levantarnos.
Un beso y que Dios te bendiga.
Queridas, Madelaine y Marisela:
ResponderBorrarLes agradezco sus palabras, me hacen sentir bien. Pero, lo más importante, es contribuir de alguna manera, ha que podamos hacer de nuestro mundo, un mejor lugar para vivir; o mejor dicho, convivir.
Un abrazo para ambas. Gracias por las bendiciones, las que espero, puedan llenar sus hogares de la misma manera llena el mío.
Hola Francisco Javier.
ResponderBorrarEs interesante hacerse esas preguntas, porque seguir a Cristo es un camino no tan fácil como algunos dicen... Llama la atención lo que dices, que todos tenemos las mismas inquietudes, aunque no todos respondemos de igual modo, y así es.
A veces me pregunto por qué a unos nos cuestas poco creer, y a otros se les hace tan difícil, y llego a pensar que si no creen en Dios, es porque se han hecho una imagen distorsionada de Él, y hasta que no seamos capaces de reflejarlo de veras, será difícil que lo vean los que nos rodean a los que nos llamamos cristianos.
Saludos desde el sur de España