La Carta

Hace años he tenido este deseo de hacer “feliz” a un niño en navidad. La empresa de Correos de Chile, cada año pone a disposición de la comunidad, cartas que los niños le escriben al viejito pascuero (Santa Claus). Elegí un sobre grande color rosa. Me llamó la atención la decoración de la misma: llena de corazones; pensé que se trataba de una carta alegre (por eso la escogí). A mi lado, había una señora en la misma misión, escogiendo “su carta”. Nos pusimos a conversar del por qué cada uno de nosotros estaba allí, los motivos personales, etc. Ella abrió la carta escogida. Mientras leía, yo seguía escarbando las muchas que estaban dispuestas. Me volteo a ver, y su rostro se mostraba pensativo, cargadito a la tristeza. Entre mí, pensaba en lo fuerte de las emociones transmitidas por los niños, y cómo son capaces de “tocar” el corazón de un adulto. Le regalé un pañuelo desechable y le pregunté si estaba bien. Me miró y me dijo: “¿Sabes? Este deseo no creo poder cumplirlo”, y me alcanzó la carta para leerla. Efectivamente, ese deseo era muy difícil de cumplir. La niña de nombre Carolina, tenía el gran deseo de encontrar a su hermano perdido en el mar luego de un accidente. Me pregunté si sería posible encontrarlo, y de qué modo podía dar una manito en su búsqueda, pero nada de eso. Continué leyendo. Casi al finalizar, la niña escribió: “Viejito Pascuero: junto con traer a mi hermanito de regreso, permite que mis padres recuperen la alegría perdida desde que él no está junto a nosotros”; solté lágrimas… la dulzura de una niña, y la inmensidad del deseo. Por un instante pensé: “¿Qué hago acá?; ¿Y si mi carta pide algo similar, qué hago?”. Dudé, dudé tremendamente. Hasta me quise ir. Pero, no. Lo único que les puedo compartir, es que aún tengo la carta en casa. Sin abrir.
En este bello mes, el mundo entero se viste de buenos deseos y de una paz singular. Y Chile no es la excepción. A las cartas del correo, se unen fundaciones de todo tipo, que luchan por regalar una sonrisa a las almas de muchos pequeños sentenciados al dolor de no contar con padres, hermanos; sin una familia. Me refiero a los niños de hogares de menores; niños abandonados, etc. ¿Y los niños enfermos de cáncer de los hospitales? En fin. Mucho sufrimiento que podemos palpar con sólo mirar un poco más allá; o como diría un amigo: “sufrimiento a la vuelta de la esquina”.
Pero, más que regalo para un niño, el obsequio es para el alma del que regala. Sin duda alguna, es muy gratificante entregar sin esperar recompensa. Y esa es la invitación durante este tiempo: “entregarnos a las personas que tenemos cerca con todo el corazón”. ¿Cuántas veces no aprovechamos momentos especiales por simples mañas? ¿Estamos realmente agradecidos de todo lo que poseemos? Muchas veces protestamos por las dificultades que se nos presentan en nuestro diario vivir. Lamentaciones, maldiciones, malos entendidos, son el pan de cada día. La invitación es a detenernos un momento durante nuestro día, y analizar todo lo que tenemos. De hecho, siempre hay gente que lo pasa peor que nosotros. Pero, nosotros tenemos salud, trabajo, bienestar económico; techo que nos cobija, comida, ropa, etc. Pensemos en las personas que no tienen todas las necesidades cubiertas, y el sacrificio que para ellos significa sobrevivir. Sin embargo, de nosotros depende el modo en que queremos vivir nuestra vida.
Seguí buscando cartas. Y, lamentablemente, descubrí que el ser humano se las arregla para sacar partido a muchas situaciones. Me percaté, que muchas de las cartas estaban escritas en correcta ortografía; un niño de dos años y medio no escribe tan bien. A mi lado, las personas escogían las cartas con peticiones “al alcance del bolsillo”; esto, porque, carta que agarraba pedía un notebook o un playstation. Elegí la de una niña de 8 años, que en su carta le dice al viejito: “Querido viejito: antes de todo, ¿Cómo estás? Yo estoy bien. Te cuento que muchos años te he escrito y no he tenido respuesta de tu parte. Será que no tienes tiempo para venir a verme. Pero este año espero tener respuesta. Lo único que te pido para esta navidad, es un MP4, te lo agradeceré mucho”. Para qué estamos con cosas raras, yo también buscaba un regalo a bajo precio. No tengo idea el valor de un MP4, pero, algo haré para que esta niña reciba un lindo regalo de navidad. No es simple sensiblería, yo este año he tenido muchos momentos gratos. Y si puedo “ayudar” de algún modo, bienvenido. De todos modos, me declaro miserable.
Que cada uno de ustedes encuentre el modo de aprovechar sus momentos de la mejor manera; puesto que cada día es nuevo, y una nueva ocasión de ser feliz. ¿De qué modo lo vivirás?
¿Sabes?, me has hecho pensar en la cantidad de momentos que he desperdiciado para dedicar tiempo a cosas que a la postre, no han cumplido su objetivo de satisfacer mi alma. Me refiero por ejemplo, a ir al estadio; exceso de trabajo, tiempo mal distribuido frente a un computador, etc. Lecturas como la que tú planteas son interesantes para analizar el actuar individual.
ResponderBorrarLa sugerencia del correo me parece atractiva. Veré si me puedo sumar.
Un abrazo, sigue adelante.
el obsequio es para el alma del que regala....muy cierto...el año pasado fui madrina de un pequeño de un hogar...fue muy gratficante saber q quedo tan contento y feliz!!!...para mi fueron unos pesos y unos mtos perdidos en la compra...pero para el fue su unico y mejor regalo segun sus palabras...me senti tan emocionada cuando me entere...q este año estoy invitando amigas a unirse conmigo en esta experiencia de regalar mas q algo material...la sensacion de dicha para un niño q lo merece todo.
ResponderBorrarLindas tus palabras
Gracias por comentar Kary y Felipe, son muy amables en leer mis líneas. Un abrazo para ambos.
ResponderBorrarTienes un excelente blog, y el post está genial, tiene una reflexión interesante y trasluce le generosidad que todo ser humano debe tener...te seguiré visitando...Saludos!!!
ResponderBorrarya se acerca lo mejor del año, amo la navidad...
ResponderBorrargracias por pasar por mi blog!!!
Muy amables Roberto y Jesús. Les agradezco la visita. Espero que estén bien y tengan una buena semana.
ResponderBorrarRealmente no me equivoqué contigo cuando dos semanas atrás indiqué que eras una persona equilibrada y que esperaba algún día asimilarme un poco a tí.
ResponderBorrarLeo tu blog y veo emociones, sensibilidad... la capacidad de pensar en otros antes que en uno. Y tienes razón, nuestra vida puede ser tan cómoda y aún así nos quejamos, cuando hay miles (sino millones) que tan sólo una visita, un abrazo o un pequeño juguete les puede cambiar la vida.
Por un tema de tiempo no puedo ir a correos, pero ayer me enteré que hay cartas publicadas en Internet, a ver si logro rescatar alguna. Por lo pronto, estoy segura que los legos dejados en los buzones del metro le alegrará la cara por lo menos a un niño.
Muchas Gracias por compartir estos "detalles" esenciales de la vida.
Saludos,
Cocoy.
Gracias Madelaine por tu comentario positivo; eres muy amable. Te envío un abrazo y espero que sea una Navidad hermosa para el niño o niña que recibió tu obsequio. Saludos y agradecimientos para ti.
ResponderBorrarme quede conmovido con la carta de la niña, por algo Jesus llamaba a los niños y nos invitaba a ser como ellos.
ResponderBorrarTengo que reconocer que pierdo mucho el tiempo y debo corregir eso.
Gracias por estas lineas que dejastes, te hacen pensar mucho... un saludo.