Abrázame papi
Este día es muy especial para mí. Mi hijo, una vez más es sometido a una cirugía. A tan temprana edad ya ha batido el récord que ostentamos su madre y yo. El pequeño es fuerte, pero, a la vez muy frágil. Es una delicia la relación que tengo con mi pequeño hijo, jugamos a la pelota, nos reímos con las caricaturas que dan en televisión, bailamos, jugamos a los pistoleros, a los autitos; inventamos carreteras; y, hasta se convierte en el mejor ayudante de cocina. Por las noches leemos cuentos, uno de sus favoritos: La Cenicienta; pero también disfruta "El pastel encantado".
Como ya he comentado, desde hace mucho tiempo quise convertirme en papá. Agradezco a Dios y a mi esposa que me cumplieran uno de mis sueños. Soy un hombre realizado en este ámbito de mi vida, sobre todo, con la hermosa relación que hemos ido construyendo con mi pequeño. En este momento estoy escribiendo en la cama y extraño al pequeñín. Me reconforta saber que se encuentra al cuidado de su mami, que también daría su vida por el bienestar de su hijo. Ella es una mamá increíble, dispuesta a cualquier sacrificio por ver feliz a su retoño. Comparando la educación que recibí de mis padres y de mi abuelo materno, creo que elegí bien a la mamá de mi hijo; estoy seguro de que siempre estará orgulloso de la madre que le tocó en esta vida.
A veces, detengo mis quehaceres para observar a mi hijo, lo veo tan frágil. Uno de mis temores más grandes en esta vida es hacerle falta. Soy un convencido de que Dios fue cruel al permitir la muerte y la separación de los seres queridos. Me encantaría nunca faltarle a mi hijo, no me gustaría verlo sufrir, que sienta soledad y desamparo. Esta vida es cruel, sobre todo en estos tiempos, donde cada ser humano se encuentra pendiente de sus cosas y le importa un bledo lo que sucede con el resto. Cuando recuerdo mi etapa de infancia uno de los episodios favoritos que tengo eran los momentos que compartía con mi papá. Él me tomaba en sus brazos y me colocaba en sus hombros. Cuando venía por la tarde, solíamos ir a comprar un dulce o lo que yo quisiera... Ignoro si soy un buen padre, pero solo Dios sabe todo el esfuerzo que hago para el pequeño sea independiente y feliz. "Abrázame papi", me dice el pequeño algunas veces antes de dormir. Se debe sentir protegido, en paz. Esta noche me encuentro solo, lo extraño y no puedo imaginar mi vida sin él. Espero en Dios que su operación de esta mañana de martes sea un éxito y que le brinde la posibilidad de tener una mejor calidad de vida. Que pronto llegue de regreso a casa y volver a disfrutar de un exquisito: "Abrázame papi".

Comentarios
Publicar un comentario
Agradezco que participes siempre que lo hagas con respeto. Te recuerdo que este sitio se reserva el derecho de moderación. En este sentido, cualquier comentario grosero o fuera de lugar, simplemente, será suprimido.