Valparaíso de mi amor...

El título de este escrito es parte de una canción muy famosa que habla de la experiencia de caminar por las calles y cerros de Valparaíso. En realidad, la ciudad tiene un pequeño encanto que con el paso de los años ha ido en rápido ascenso. Bares, ferias, movimientos culturales y una rica gastronomía, permite que disfrutemos este renovado Valparaíso que tanto atrae a los turistas.

Lo inquietante es ver la despreocupación que existe por la basura y el olor impregnado en sus calles. Pero el pasajeros entiende que es "parte de la travesía" encontrar una que otra mancha de dudosa reputación y el olor, muy particular por la proximidad al puerto.

De Plaza Sotomayor ingresas al puerto; si andas en vehículo, existe un estacionamiento subterráneo. Te recomiendo optimizar tu tiempo. Verás una feria de "artesanías" (lo pongo entre comillas porque es común encontrar artículos de origen chino), e inmediatamente se acercarán a ti para ofrecerte un paseo en lancha. Valor por persona $2.000 (chilenos).

La siguiente parada es el Cerro Artillería. El ascensor tiene un valor de $600 por persona. Cuenta la historia, que el origen del nombre se debe a que los españoles depositaban sus armas en la cima del cerro con la finalidad de defender la bahía. En Artillería encuentras pequeños locales con artesanía y recuerdos. Un café, donde te puedes sentar a conversar y mirar la hermosa vista del puerto.

Cada cerro recibe su nombre por una característica en particular. Ya vimos el Artillería, el Cerro Alegre, recibe su nombre debido al color de las casas. En el pasado, los marineros usaban restos de la pintura que usaban en los barcos para pintar las fachadas de sus casas. La diversidad de colores tan llamativos permite que las personas sientan mucha "alegría", lo que da paso al nombre del cerro: Alegre. Si me pusiera a contar la historia de cada cerro termino mañana de escribir.

En Valparaíso hay mucho por descubrir, el Capri, por ejemplo. Es una antigua " picada" donde los marineros iban a comer contundentes platos de productos del mar. En la actualidad, el Capri está reconocido como un de tantos locales patrimoniales de la ciudad.

El sector de La Sebastiana, se encuentra en notable desarrollo y evolución. Hace unos años que en el sector se levantan hostales, locales de artesanías y restaurantes, como el "Oda Pacífico". Es un lugar muy "ondero", que solo hace un par de años se abrió al turismo. Tiene una terraza con una vista privilegiada, les recomiendo almorzar mirando al mar. La atención es buena, pero demoran mucho en atender; se debe tener paciencia... La comida es rica, con un toque de refinación. Pero se queda corto porque la relación " precio/calidad" de encuentra desbalanceado.

Terminas el recorrido por los cerros y puedes visitar la Avenida Ecuador, famosa por sus locales ideales para el "carrete".

Otro atractivo es subir a un trolebús. En realidad, ir a Valparaíso y no subir a uno de estos para dar un paseo es imperdonable.

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