Trágame tierra
Me considero un hombre muy paciente. Me cuesta ser arrebatado, altanero y armar bataholas. Por el contrario, siempre intento ser conciliador y solucionar los conflictos de la manera más pacífica posible.
Este último tiempo lo he pasado mal. Ando irritable, cansado, con ganas de gritar al mundo: "¡trágame tierra!". He tomado malas decisiones que han puesto en peligro la integridad de mi familia. Hemos debido sortear dificultades que jamás enfrentamos antes. Lo bueno es que tengo junto a mí a una mujer maravillosa que me comprende y tiene una paciencia de oro.
He cometido actos irracionales como gritar a mi hijo de tres años. Es un bebé. Muchas veces, o mejor dicho, la mayoría de las veces no entiende lo que hace o dice. Pero algunas cosas me irritan y me salgo de cabales. Cometo errores y este es uno grave; el pequeño no tiene la culpa de mi frustración. Sí, estoy disconforme con las decisiones que he tomado, profesionalmente hablando. Me siento viejo como para dar un giro a mi vida. A veces, me siento estancado y los pensamientos negativos invaden mi mente. Cuesta mantener los pies en la tierra. Me gustaría que la realidad fuese de otro modo. Pero, la vida es dinámica y debemos sortear las dificultades de la mejor manera posible.
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