“¿Qué hace Dios?”… Hombre, ¿qué haces tú?
Recuerdo cuando caminaba por algunos lugares preguntándome: “¿Por qué tengo que vivir estas situaciones?”. Sin embargo, con el tiempo uno profundiza ciertas reflexiones pasionales producto de circunstancias de la vida y se adecúa a la realidad.
Durante mi vida he podido constatar cómo el ser humano, ante tragedias o dolores, se acuerda de Dios como “El Ser” que solucionará todo, casi, de manera milagrosa; porque Él es el único que lo puede hacer. A la vez, fácilmente caemos en el juicio y le damos con todo a Dios cuando algo no resulta como lo anhelamos. Sin embargo, en el momento que menos nos acordamos de Él, es cuando nos sucede algo bueno; cuando eso ocurre todo es mérito propio, Él no tiene nada que ver con eso.
La mayoría de nosotros hemos crecido con la imagen de un Dios castigador y, caramba que nos cuesta cambiar esa mirada tan maléfica por una cercana, de un ser que es misericordioso, que nos brinda la paz y el amor necesarios para ser felices; entre otras cosas, uno de los objetivos en esta vida.
Muchas personas se cuestionan “¿qué hace Dios?”, y la reflexión, generalmente, se deja entrever después de algo malo que nos ha sucedido. Por ejemplo, hace muy poco tiempo, en Chile se han sucedido algunas erupciones volcánicas. El sufrimiento y el dolor abordó miles de hogares chilenos. Enseguida, muchas personas se preguntaron: “¿Por qué Dios permite esto?”. Sin embargo, la reflexión -muy válida por lo demás-, necesariamente, debe ir acompañada por “¿qué hace el hombre?”. A través de los años, el ser humano ha ido comprendiendo ciertas cosas que suceden en la naturaleza. Por lo mismo, existen personas que dedican su vida al estudio del comportamiento de los volcanes. Dichos expertos, nos dicen que es muy poco recomendable construir poblados cerca de estos macizos. Mas, ¿qué hace el hombre? ¡Los construye!
Sin duda alguna, en nuestra realidad nos encontramos con un sinfín de ejemplos que nos permiten reflexionar sobre el actuar de Dios en nuestras vidas. Los que han tenido un encuentro con este Ser, saben perfectamente de su existencia; pero es algo que necesariamente se debe vivir. En contraparte, las personas que no han adoptado la postura de apertura a la trascendencia, niegan, contaminan, difaman, atacan, e intentan destruir la fe plasmada en los demás.
Dios está ahí, eres tú el que debe disponer su corazón para acertarse a Él. De lo contrario, si te buscase a ti, ya no sería Dios… Pues, Él no te necesita. Eres tú quien necesita de Él; no sé si me explico…
La invitación es a mirar a Dios como “El Ser” que nos ama y que nos brinda la oportunidad de cambiar nuestras vidas. Ser feliz depende cien por ciento de ti, de nadie más. Imaginen por un segundo que logramos cambiar la pregunta: “¿Qué hace Dios?”, por, “Hombre, ¿qué haces tú?”. Muchas cosas se mirarían con otro prisma. Sin ir más lejos, la imagen del encabezado de este escrito tiene mucho que decir al respecto.
Ojalá que todas la luces, incluidas las de la Iglesia, nos hagan recordar que Belén significa “La casa del Pan” y que el pan de la eucaristía que vamos a recibir en el día de Hoy nos haga compartir y repartir el pan de la dignidad humana a todos los que nos rodean.
ResponderBorrarFeliz Navidad.
Estas palabras mensajeras a traves de las distancias, deseo lleguen a ti y seres queridos , portadoras de cariño y energias de BienEstar:
ResponderBorrarQue tú corazón esté ligero y tus bolsillos pesados.
Que la Buena suerte te persiga.
Que cada día y cada noche tengas muros contra el viento, y un techo para la lluvia.
Que tengas alimento junto a la fogata y, risas para consolarte.
Que aquellos a quienes amas estén cerca de ti,
Y........todo lo que tú corazón desee!
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FELIZ NAVIDAD!!!
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Abuela Cyber
Un mensaje con mucho sentido, para valorar lo que somos y por el simple hecho de ser a imagen y semejanza de Dios, nosotros somos capaces de modificar nuestro destino. Saludos desde Chiapas (México).
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