Mito de Sísifo, la obra de Albert Camus
Para los que no conocíamos el mito de Sísifo, analizarlo, y posteriormente, comprender lo que el autor, Albert Camus, nos quería proponer en su lectura, fue una experiencia traumática. Comprender ciertas ideas que estaban plasmadas de manera implícita en el texto no parecía tarea sencilla. Tenemos conocimiento de la inmensidad de interpretaciones que presenta el escrito, pero llama poderosamente la atención, el planteamiento que nos sugiere Camus, respecto de un Sísifo que, condenado por los dioses, debe cargar una inmensa roca hasta la cima de una montaña, dejarla caer y realizar esta tarea por toda la eternidad. Absurdo. Dice el autor: “Del mismo modo el hombre absurdo, cuando contempla su tormento, hace callar a todos sus ídolos” (Líneas 71 y 72). Claro que sí, mirado desde una perspectiva de negación sobre lo que nos brinda sentido, a su vez, nada lo tiene. Pero, ¿cómo renegar sobre la esencia de nuestra vida y lo que brinda sentido a nuestra existencia?
Un día, en una tarde de primavera, donde todo resplandece con infinidad de colores alegres, sentado en la base del viejo sauce, él soñó: “toda una vida por delante… Me encuentro solo sin comprender muchas cosas que me suceden. Mi cuerpo se ha transformado. Mi voz cambió de sintonía a frecuencia modulada. Lunares rojos dejan en evidencia el paso de los años. Mis años. Quisiera poder compartir este momento con la Javiera, abrazarla, acariciar su pelo, tocar sus tibias manos, oler su aroma a vainilla y mirar sus ojos color Pehoé.
Quisiera tener un hogar bien grande para regalarle del mismo modo mi corazón. Tener un auto, para pasear y mostrarle al mundo que soy el hombre más feliz junto a ella. Obtener mi profesión, para tener el poder de poner el mundo a sus pies. Pero no tengo nada… y veo tan lejano todo. Se hace cuesta arriba. Más sabiendo los problemas que tienen los que me rodean; las incoherencias, las mentiras, los malos hábitos, la falta de amor. ¿Qué sentido tiene estar sentado pensando estas cosas?”.
El muchacho debía crecer. Tardó años en comprender lo que realmente era importante para su vida. De pronto, y del modo que menos pensó, se vio marchando por un camino nuevo. Miró a su derecha, y por la vera observó a sus familiares, amigos, cercanos; y la chica en cuestión. ¿Por qué no vienen conmigo? -se preguntó-. Al mirar al horizonte, se percató que todos caminaban rumbo a la montaña. En sus espaldas, una pesada mochila contenía sus rocas. Miró a su izquierda, y se encontró caminando con su único amigo. Éste le sonrió y le animó a continuar por la senda. Luego de un silencio, el muchacho le preguntó: “¿Por qué yo no voy con ellos hacia la montaña?” El amigo volvió a sonreír, y le dijo: “¿Te acuerdas de aquel día que conversamos bajo el sauce? Desde ese momento, decidiste que caminara junto a ti”. El muchacho no comprendió. Bajó la mirada, pero inmediatamente quiso volver a preguntar. Al reincorporar la vista, se percató que su amigo cargaba la mochila. Comprendió entonces que al transitar por ese camino no cargaba peso alguno. ¿Qué sentido tiene entonces caminar hacia la montaña y cargar ese peso?
Desde aquel día, su tarea consistiría en dar a conocer al resto de las personas el mismo camino que él recorría. Salió a las calles con el corazón lleno de alegría por tamaña propuesta. Se sentía útil, y, a la vez, pensaba en tantas personas que ya no cargarían tal peso. Sin embargo, con el pasar de los años, no entendía por qué sus más cercanos seguían cargando sus pesadas mochilas. Volvió la mirada a su amigo, y una vez más, le preguntó acerca de lo que le atribulaba. Su amigo le sonrió, y le dijo: “Tú te afliges por ellos, pero mira sus rostros… Ellos no saben lo que tú has descubierto. Deja que sigan su camino”. La respuesta lo entristeció. Inmediatamente, pensó en el autor del Mito: “Camus no conoció la otra alternativa”. De paso, recordó al resto de las personas que han aparecido en su vida. Entonces, no estuvo de acuerdo con el punto de vista del autor, pues, no es absurdo que las personas opten. El problema radica en que no se hacen responsables de sus decisiones y culpan al resto o a las circunstancias de su fracaso.
Por este motivo, el muchacho da gracias a Dios por guiarlo por el camino correcto. En su rostro, deja ver la felicidad que brota naturalmente desde su corazón. Comprendió, que pensar estar solo era un error, pues no lo estaba. Y, diariamente, agradecía por esa claridad, que el resto de sus pares desconocía. Entonces, tú que lees, ¿sigues pensando que la vida es absurda?
Hola Fran!! me encanto el escrito y el mito (aunque confieso que no lo conocia).
ResponderBorrarQue lindo te quedo el ejemplo del camino de la vida y las mochilas que cargan las demas personas, original!!
Muy bello lo que escribiste.
Besitos!! y que estes bien :)
Tu comentario es muy bueno Fran¡ tiene contenido filosófico y de mucha sabiduría, te voy a ser sincero, lo tuve que leer 2 veces, pues me hizo reflexionar mucho y llego a mi conclusión. Hay muchos( en estos tiempos) que viven cargando la roca (de lo absurdo)buscan los caminos mas tortuosos para llegar a la cima y cuando llegan ahí no encuentran nada y vuelven a buscar otra roca (vida fácil, lujos, estatus, poder, dinero etc) y descuidan lo esencial que es VIVIR.
ResponderBorrarNosotros mismos llenamos nuestras mochilas con piedras pesadas que dificultan nuestro andar hacia una vida plena, lineas arriba detalle las piedras negativas y hay otro tipo de piedras(para mi) que por querer mejorar nuestro entorno cargamos piedras de otros, muchas veces queremos que las personas sean como nosotros quisiéramos, nos aflige: la injusticia, la mentira, el deshonor, el egoísmo etc.; y nos sentimos muchas veces impotentes, frustrados el no poder hacer algo para cambiar o quizas lo hacemos; pero lo único que conseguimos es seguir echando piedras en nuestra mochila.
Siempre recuerdo la novela "EL GRAN TEATRO DEL MUNDO" de Calderon de la Barca. y sobre todo me quedo grabado que DIOS nos dio nuestro personaje a representar y debemos hacerlo lo mejor posible, el que es chanta, envidioso, mentiroso, bueno , noble, probo cada uno que represente mejor su papel.
EPICTETO
No olvides que es comedia nuestra vida
y teatro de farsa el mundo todo
que muda el aparato por instantes
y que todos en él somos farsantes;
acuérdate que Dios, de esta comedia
de argumento tan grande y tan difuso,
es autor que la hizo y la compuso.
al que dio papel breve,
solo le tocó hacerle como debe;
y al que se le dio largo,
solo el hacerle bien dejó a su cargo.
Si te mandó que hicieses
la persona de un pobre o un esclavo,
de un rey o de un tullido,
haz el papel que Dios te ha repartido;
pues solo está a tu cuenta
hacer con perfección el personaje,
en obras, en acciones, en lenguaje;
que al repartir los dichos y papeles,
la representación o mucha o poca
solo al autor de la comedia t
toca.
ResponderBorrarcarlos
La fe nos libera.
ResponderBorrarCuando le dejamos todas las piedras de nuestra vida (los miedos, los fracasos, los errores, las culpas) a los pies de Jesús, el se ocupa de darnos la Paz y la Esperanza de que ya no estamos solos.
El nos perdonas y nos invita a perdonarnos. A partir de ese momento comenzamos a transitar el mundo sabiendo que somos humanos y erramos, pero que Dios nos acompaña y reconoce nuestro esfuerzo por ser mejores cada día.
Ha nacido un nuevo directorio de blogs.
ResponderBorrarSi quieres saber la dinámica de CATOLyBLOGS, te dejo el enlace CLICK AQUI
Muchas gracias y mi saludo cordial.
Muy interesante
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