Abriendo la puerta



Durante estos últimos meses, he leído diversos escritos reflexivos sobre la situación actual de la Iglesia; sobre todo, analizando los abusos cometidos por sacerdotes a menores de edad. Personalmente, no me sorprende leer tantos ataques o conclusiones como: "¿Ven?, la Iglesia tan pacata que se muestra, pero comete las peores atrocidades", y tiene razón la persona que las escribe, porque, lamentablemente, los católicos nos hemos acostumbrado a mostrar sólo una parte de nuestras vidas, o mejor dicho, la cara más linda que podemos compartir. Sin embargo, yo no sería tan duro con los sacerdotes; porque no se puede generalizar. En este sentido, por unos pocos personajes que han hecho daño, no podemos echar a todo el clero al tacho de la basura. Aunque lo más válido en este tipo de análisis, es evaluar el cometido de la Iglesia en general; incluyendo a laicos (porque la Iglesia la componemos todos).

El fin de semana pasado, junto a mis compañeros, asistimos a un retiro espiritual. Fue la ocasión necesaria para analizar nuestro año académico y las situaciones que componen la actualidad de nuestras vidas. Al retiro no asistimos todos. Pero los que estuvimos ahí, pudimos "escaparnos", al menos por unas horas, de la vorágine en la que estamos inmersos día a día.

Esa mañana fue especial para mí, por diversos motivos. Uno de ellos, fue reflexionar sobre mi vocación. En varias ocasiones he cuestionado el actuar de algunos personajes que, el día de mañana, serán los encargados de "formar" a los niños siendo profesores: Educadores en la fe. Sin embargo, me preocupa la liviandad con que se miran las actitudes de algunas personas. Esto lo digo, porque parece ser que lo más importante es dominar temas, aprenderse las cosas prácticamente de memoria, leer, y utilizar términos académicos propios de la educación que estamos recibiendo. Mas, ¿dónde queda el "hacer vida el mensaje"? Es quizá, la más emblemática dificultad que presenta nuestra Iglesia hoy, porque existe una brecha inmensa entre el mensaje que estamos profesando y nuestro actuar. ¿Cómo vamos a evangelizar si no somos capaces de motivar a las personas? Porque, para qué estamos con cosas, hoy nadie pone las manos al fuego por un sacerdote; menos por un laico; es más, de éste va por añadidura que es un mentiroso, o bien, que algo malo debe tener (la gente se ocupa en averiguar).

Algo que admiro del Papa Benedicto XVI, es, precisamente, esa apertura a la transparencia tan sana que debe existir al interior de nuestra Iglesia. A la vez, siempre es necesario pedir perdón por lo errores cometidos, pero, sin "sacarle el poto a la jeringa"; asumiendo las penas por las malas obras. Esperemos que el actuar del Sumo Pontífice ayude, en alguna medida, a mejorar la imagen tan desdibujada que presenta la Iglesia católica en la actualidad.

Ojalá que el mensaje se replique en nuestra institución (donde estudio); porque también existen varios errores que se pueden enmendar. Por ejemplo, el año pasado, un profesor era muy crítico con los ramos que se imparten, pero más que nada, la crítica apuntaba a las decisiones que se toman por la cúpula directiva. Su actuar, aparte costarle ganarse detractores (a tal medida, que le restaron horas de clases), fue quedarse realizando su trabajo en la más absoluta soledad. Entonces, ¿desde cuándo no se puede criticar? ¿Por qué se acalla a las personas que dicen la verdad, y no, a los que verdaderamente hacen daño? Son temas que aún nos quedan por resolver. Pero, si las instituciones que imparten carreras formativas de profesionales en la educación de la fe no fija objetivos claros, el avance será más lento que carrera de caracoles.

Comentarios

  1. Trabajo afortunada o desafortunadamente de modo remunerado dentro de la Iglesia, y todas las últimas noticias no puedo dejar de admitir que han tambaleado algo en mí, y si bien por un lado son aquellos acontecimientos relacionados con los abusos a menores, por otro lado son también aquellos actos que cada uno de nosotros hace... y cada uno de esos actos que se ven a diario en mi trabajo...
    Me siento parte de esta Iglesia, y siento que al igual que muchos sacerdotes, nosotros también cometemos actos llenos de injusticia... lo importante? es quien nos mueve desde nuestro corazón, él es el único que sabe porque estamos acá y cual es la misión que nos tiene encomendada...
    Gracias por el artículo, siempre es bueno leer estos pensamientos y sentimientos en la red...así una no se siente tan sola con todo...

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  2. hola!
    me encanta tu blog. Me enacanta que tengas un blog dedicado a esto.
    Siempre hay algo que me resuena, me toca alguna fibra, me recuerda algo, siento que lo comparto o me hace sentir que no estoy sola en la fe.
    Te veo como un buen profesor de religión, enseñando a vivir el Evangelio más que dando información sobre lo teórico. Que tus enseñanzas estén llenas de Amor y formes cristianos sabios. Qué Jesús te acompañe de la mano y que el ejemplo sea mayor que las palabras.

    Saludos!

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  3. Tienes tanta razón. Sólo voy a destacar una parte de tu post:
    "¿dónde queda el "hacer vida el mensaje"? Es quizá, la más emblemática dificultad que presenta nuestra Iglesia hoy, porque existe una brecha inmensa entre el mensaje que estamos profesando y nuestro actuar. ¿Cómo vamos a evangelizar si no somos capaces de motivar a las personas?

    La brecha es inmensa porque se ha rebajado el mensaje, la exigencia, el ejemplo de heroicidad que requiere el cristianismo.

    Un cristiano aguachento es vomitivo. Ya lo dijo el Señor: "porque no eres ni frío ni caliente, estoy para vomitarte de mi boca".

    ¡Dios nos libre! qué cuenta deberemos dar todos los bautizados de ese talento.

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  4. Tienes mucha razón.. yo también me formo para ser un educador de la fe, y por lo mismo creo que "hacerle el quite" a estos temas es hacernos daño a nosotros y a los que vamos a educar.

    http://ojoshumanos.blogspot.com/2010/05/haciendole-el-quite.html

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  5. Que buena reflexión Francisco.
    Y para acompañarte en ella te digo que confío y pongo las manos en el fuego por varios sacerdotes queridos, y por varias monjas con las que conviví cuando estudíe en la secundaria en un colegio religioso.
    Debemos ser justos, también tenemos que revisar nuestra conducta los laicos.
    No debemos juzgar, debemos denunciar cuando tomemos conocimiento de delitos.
    Debemos todos ser testigos de Cristo Jesús, y no exigir en otros lo que no somos capaces de testimoniar nosotros.
    Que tengas una hermosa semana amigo.

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  6. Me alegra encontrar una visión sosegada de la realidad de la Iglesia, sin obviar la realidad, sin "denominizar nada" al tiempo que sin "santificar todo". Estoy de acuerdo contigo, y si algo hemos de aprender de toda esta situación por la que estamos pasando como Iglesia es en humildad y transparencia, aunque a veces esta transparencia, fruto de la libertad, conlleve la soledad y la ausencia del aplauso. Pero bueno... no es eso lo que perseguía Jesús. Saludos

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  7. Te felicito por este articulo en particular, has expresado correctamente y dicho la verdad sobre lo que hoy en día vive la Iglesia Católica.

    Muchas veces me pregunte ¿Cómo era posible que Dios nos perdonara los pecados por medio de un Sacerdote? Fragil como nosotros la respuesta siempre fue la misma: Porque Dios se hizo hombre.

    Te mando un fuerte abrazo desde Monterrey Mx.

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  8. Estimado Amigo:
    cuando uno esta muy metida en los circulos de las iglesias, es lamentable ver todo lo q se ha ocultado por tanto tiempo....
    quizas mi labor como asesora legal de las iglesias (mesa ampliada)
    es doloroso el ver,como tambien hay muchos q si han sido unos correctos... curas, sacerdotes, pastores o como quieran llamar... han sido tambien juzgados,
    por culpa de pocos, igual pagan muchos!!
    lo q a mi mas me afecta, es leer y ver como muchos... q han escuchado, leido o visto por television lo q ocurre con las iglesias, o mejor dicho con sus integrantes... la Fe para muchos ah sido tocada
    Espero q la transparencia q estan tratando de imponer, sea justa... y realmente paguen los q tengan q pagar... y pidan perdon, como cualquier ser humano!!!

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  9. Ser maestro por estos días es algo complicado.
    Me alegra saber que tienes buenas intenciones para eso.
    Saludos... desde colombia.. aparecí de nuevo ;)

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    Un fuerte abrazo

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