Una pequeña reflexión

Hace un par de años, cada mañana al salir de casa, me topaba con el "caballero que cuidaba el jardín". Yo vivo en un condominio. Y, sagradamente, pasadas las ocho de la mañana, el hombre ya estaba "al pie del cañón" para realizar su trabajo. Me daba risa, porque, algunas veces lo pillé in-fraganti cantando y bailando junto a las flores. Tenía muy buen ánimo, y era gentil. Recuerdo que jamás te dejaba pasar sin saludar; de ese modo, se ganó el cariño de toda la comunidad.
Un día "X", por motivos de fuerza mayor llegué temprano a casa. Don René, estaba sentado sobre la cámara del gas comiendo una manzana. Lo saludé a la distancia y seguí mi camino. Pero me quedé con la duda si la fruta que comía era su almuerzo. Por lo mismo, y aprovechando que en mi casa no había nadie más, salí a su encuentro, le hice un par de preguntas, y al cabo de unos minutos, nos dispusimos para almorzar. Luego de ofrecerle las alternativas que tenía para preparar nuestra comida, nos sentamos a conversar con un vaso de jugo en las manos. En ese momento conocí mucho más de la persona que tenía frente a mí. Don René, tenía 57 años, era casado, y tenía tres hijos: una mujer y dos hombres. Todos mayores de edad. La más joven, la chica, con 18 años cumplidos. Era su preocupación. Él mantenía el hogar, pues su señora no trabajaba (ignoro el motivo, pues no le pregunté), y su hija estaba terminando el liceo; además, venía con una sorpresita. Vania, traería a este mundo su tercer nieto: Flavio. Pero al continuar la conversación, la mirada del hombre seguía triste. "Pero la noticia da la impresión que no le tiene muy contento" -Le dije- "Sí, hijo, estoy feliz. Ser abuelo es una de las máximas dichas que un hombre puede desear" -Me respondió-. Por un instante, pensé lo que a muchos padres aproblema cuando su hija queda embarazada: "pobre de mi hijita, lo que le espera..." Pero, no. Lo que afligía a Don René, era el cáncer que él padecía. Sólo su señora compartía el secreto. No quería que los hijos se enteraran de su estado, pues no les quería dar un peso más en la vida; por ese lado, noble de su parte, aunque me pareció egoísta. Es que, según mi modo de ver las cosas, la verdad ante todo es un valor especial, con el que se puede sobrellevar la vida.
De un día para otro, "el señor que hacía el jardín", dejó abandonado su Edén. Todos pensaban que estaría alejado algunos días debido a una gripe, o algo así. Pero nos equivocamos. Hace pocos instantes, nos enteramos que nuestro querido amigo René, ya no está con nosotros. Deja de este modo, familia, hijos y nietos; y toda una comunidad que lo respetaba y estimaba mucho.
Con todo esto, no pude dejar de reflexionar en lo frágil que es la vida, nuestra vida; y lo peor, es que nos creemos eternos. Hace algunos días atrás, conversábamos con la profesora sobre una película que ella nos enseñó en su clase, "El Hombre Bicentenario", y la búsqueda de un robot por ser persona. Mi reflexión aquel día, fue pensar en lo definido del tiempo que cada uno de nosotros tiene: la vida. ¿Qué hacemos con la misma? ¿Para dónde vamos? ¿Por qué vemos en los templos a personas de avanzada edad y no a los jóvenes? ¿Por qué esperamos hasta último momento encontrarnos con Dios? ¿Por qué si muchos de nosotros le tenía aprecio a Don René no hizo nada para ayudarle económicamente? Y muchas preguntas más... pero no quiero dar la lata con esto. Desde mi punto de vista, me considero muy egoísta. Descubrí que no fui buena persona con el amigo René, caí en la sensiblería absurda en la que caen muchos; pues, de haber oído, de modo real, toda la problemática que me planteó, de todas maneras, algo más pude haber hecho en su favor.
Que regalo más hermoso es poder encontrarnos con nosotros mismos, y descubrir la vida; el amor. En otras palabras, a Dios mismo. Tanto que me falta por crecer. Al menos, miro hacia los costados y algunas personas de mi edad, andan en otra. Al menos, no estoy esperando a último momento para aceptar la invitación de Dios, que nos ofrece mirarle a los ojos y el ejemplo de su hijo (Jesús), para que, a través de él, podamos encontrar la felicidad que cada uno de nosotros tanto anhela.
Por último, comparto con ustedes un Evangelio que me llegó muy fuerte esta semana:
"Este es mi mandamiento: ámense los unos a los otros, como yo les he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen los que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así, todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se los concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros" (Juan 15, 12-17).
¿Qué estamos haciendo con nuestro tiempo? ¿Para dónde estamos enfocando nuestra existencia?
Hola Hermano en Xto y en la distancia tan cercano.
ResponderBorrarSiento mucho lo del Sr. René.
Vamos tan deprisa en esta vida que no tenemos tiempo de pararnos a pensar y meditar por el valor intrínseco de la misma; yo trabajo en la zona de Madrid más "snob" o "pija" (por la calle Goya y Serrano) y cada vez que salgo me da asco...vergüenza ajena de pertenecer a esta humanidad, hay muchos pobres pidiendo ..sidosos...drogadictos ... etc y al lado de ellos pasan gente con trajes caros, mujeres con bolsas de Loewe, Zara, etc...INDIFERENTES.
Hace poco un predicador me contó una historia, la historia de un pobre indigente que se encontraba pidiendo,el predicador se paró y le dijo que tuviera lo poco que llevaba y que "Dios le bendiga", éste pobre se levantó y le devolvió lo poco que le habia dado y le dijo que se quedaba con la bendición; le empezó a contar su vida y le llevó a un lugar o zona de bien vivir, le mostró una tienda grandisima de antiguedades y le dijo que era suya, el predicador no se lo creia hasta que se dirijieron a una zona de chalets, llegaron a la puerta de uno sacó una llave y abrió la puerta, el predicador le dijo que si le hacía la cena, se la hizo y le comentó el no tan pobre de dinero pero si de afecto y cariño, que su mujer se la pegaba con diestro y siniestro, sus dos hijos eran unos derroteros, se lo gastaban todo en todo,
¿Que le pasaba?, le faltaba AMOR HUMANO y ese día lo encontró en el predicador ... un AMOR DIVINO y GRATUITO, sin egoismos.
Moraleja: Como dijo Juan Pablo II "El Grande": NO TENGAIS MIEDO DE SEGUIR A CRISTO. Yo digo, CRISTO está en el que sufre y nosotros somos CRISTO, Y DEBEMOS DE AMARNOS LOS UNOS A LOS OTROS, DAR IGUAL LA HISTORIA INDIVIDUAL DE CADA UNO, DEBEMOS AMARNOS PORQUE ÉL NOS AMÓ PRIMERO HASTA LA MUERTE DE CRUZ.
Estoy seguro que el Sr. René esta con el PADRE pidiendo por todos nosotros.
MUCHAS BENDICIONES.
FOTELÍAS
Francisco:
ResponderBorrarYo creo que don René se encuentra en las mejores manos. Pero sabes, me has hecho reflexionar sobre la importancia de disfrutar los detalles de la vida. Por eso no dejo de pensar en lo que estoy utilizando mis momentos...
Me gustó mucho lo que escribiste, te felicito. Y el adjunto del Evangelio encajó justo con la idea que pretendiste traspasar.
Saludos.
Judy.
Querido Francisco Javier: es un testimonio bello y que no debe hacerte dudar de tu intención, pues ese hombre se abrió poco a los demás, si su propia familia no sabía de su enfermedad. Y tú lograste que te hablara de ello, que se abriera a tí, así que piensa que Dios, ese día te guió hacia él para que pudiera sacarse el dolor que llevaba dentro. Tú has sido útil a ese hombre porque has actuado como instrumento de Dios, así que ¡alégrate por ello!. A veces Dios sólo quiere de nosotros cosas tan sencillas y, aparentemente banales,, que se nos antojan pocas y pequeñas, pero Él sabe por qué lo hace. Piensa que Dios quizás no sólo estaba dándole a ese hombre la oportunidad de sincerarse, sino que te estaba dando a tí la oportunidad de aprender más del amor del Padre. Se felíz, no te preocupes por lo mucho o poco que hagas, sólo ¡hazlo con amor!. Eso es lo que dios nos pide. Un abrazo en Jesús y María.
ResponderBorrarPD: gracias por tus palabras en mi entrada sobre mi esposo, espero que tú seas feliz comom nosotros.
QUERIDO FRANCISCO JAVIER...GRACIAS POR VISITAR MI BLOG. AQUI TE REGRESO LA VISITA. GRACIAS... TE PASO MI MAIL Y MSN ASI NOS COMUNICAMOS MAS SEGUIDO Y CHATEAMOS... joseluisaguilar54@hotmail.com
ResponderBorrarHola Franciscico gracias por visitar mi blog. que em cierta manera es como tu blog, porque todos vivimos y sentimos experiencias y vivencias comunes aunque las formas externas sean diferentes. me gusta mucho lo que expresas desde tu corazón. "Os doy un nuevo mandamiento: Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Precisamente, será este el distintivo por el que el mundo conozca quiénes son mis discipulos (Juan 13:34,35) "Mandatum novum do vobis: ut diligatis invicem sicut dilexi vos... in hoc cognoscent omnes quia discipuli mei estis, si dilectionem habueritis ad invicem" Saludos y que la paz de Dios este con tigo.
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