El Árbol


Hace unos días atrás comencé una nueva etapa en mi vida. Siempre quise estudiar algo que me llenara la vida, pero nada de lo que hacía me satisfacía. El tiempo pasó, y hoy sin saber cómo, me encuentro en el camino que siempre quise transitar. Me las di de muchas cosas, entre esas, hasta de futbolista. Luego me dio por el tenis. Saliendo del cuarto medio, me dio por estudiar psicología. Luego me picó el bichito de la fotografía; todavía no sé por qué pensé que podría tener suerte en ese medio. Hasta que finalmente, y luego de una "casualidad de la vida", llegué a lo que realizo en la actualidad. Lo que provoca un retiro espiritual; lo que provoca Dios en la vida del personaje que se deja guiar. Una de las cosas que más me impactó cuando "comencé a vivir", es el sentido de "dar vida" a la palabra. Ser coherentes con nuestro quehacer es un desafío en los tiempos actuales. Pero no es tarea imposible, si te aferras a buen árbol.

Precisamente, hablando de árbol, hay un texto en el Evangelio de San Lucas que me fascina. El texto dice así: "
No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni tampoco árbol malo que dé frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de los espinos ni se sacan uvas de las zarzas. Así, el hombre bueno saca cosas buenas del tesoro que tiene en su corazón, mientras que el malo, de su fondo malo saca cosas malas. La boca habla de lo que está lleno el corazón. ¿Por qué me llaman: ¡Señor! ¡Señor!, y no hacen lo que digo?" (Lc. 6, 43-46).

Hoy me subí al bus por la mañana, y obviamente, venía colapsado de personas. Cuando subíamos al móvil, ninguno de los pasajeros saludaba al chofer; ni un "
buen día, señor", nada de eso. Al contrario. Los rostros se dejaban ver molestos, furiosos, apresurados, preocupados; cada uno en "lo suyo". ¿Dónde queda ponerse en el lugar del otro?

Hace unos días atrás, fui a cancelar mi cuenta de plan telefónico. Me acerqué al mesón de informaciones para tomar un número. El joven que atendía me saluda, me desea buenas tardes, cuando de pronto la escena se ve interrumpida por un tipo que, altaneramente, insiste en que le brinden información sobre su cuenta. No importó mi lugar, ni el lugar de las personas que estaban detrás mío; menos, saludar como corresponde al avergonzado muchacho que prestaba el servicio. (Una vez, un sacerdote me dijo: "
vivir el Evangelio es anuncio; pero también es denuncia"; es la parte que recordé. Por lo tanto, manos a la obra). Me volteé a mirar al cliente ofuscado, y le dije: "amigo, más respeto. Hay maneras y modos para pedir las cosas". Además, ¿Por qué no te pones un momento en el lugar del muchacho? La culpa no la tiene él, es el sistema de la compañía, o sea, las decisiones de los mandos altos; este joven no tiene nada que ver -Completé-. (Mientras, el muchacho trabajaba para satisfacer al "gruñón" cliente). Viendo esto, el hombre me mira y me dice: "en realidad, amigo, discúlpame tienes toda la razón. Perdona si te pasé a llevar". Luego, prosiguió con el empleado: "amigo, gracias, y perdona el modo en que dije las cosas... en serio, perdón", y se fue. Tan poco trabajo nos cuesta hacer el día más alegre a una persona, ¿Por qué no lo hacemos entonces?

Tengo un amigo, que llega a su casa luego de su trabajo y ni siquiera saluda a su madre. Simplemente, cuando entra, rápidamente sube a su habitación. No he conversado el tema con él, pero, me parece increíble que algunas personas no sean capaces de saber cómo se encuentran sus propios familiares. O sea, queridos amigos, ¿Qué nos queda a nosotros que no somos nada de ese personaje?

"
El árbol se conoce por sus frutos", gran oración. ¿Estamos nosotros siendo consecuentes con nuestra creencia? ¿Nos preocupamos de nuestros familiares? ¿Le preguntamos a nuestros compañeros qué tal su día? En fin, puedo seguir escribiendo ejemplos. Qué importante es ser coherentes con la religión que profesamos, ya que no existe manera más eficiente que evangelizar a través del ejemplo. Pero si no somos capaces de ponernos en el lugar del otro, ¿A quién vamos a convertir?

Hay mucho por trabajar y por aprender. En el camino de la vida nos encontraremos en muchas situaciones en las que podemos optar por lo bueno o lo malo. Si nosotros optamos por ser "
buenos; o mejor dicho, por el bien", ¿Por qué hacemos lo contrario o somos negligentes?


Comentarios

  1. Muy lindas palabras y ejemplos de la vida diaria, yo soy una mujer que le cargan los conflictos por tonteras que muchas veces generan ofuccaciones mayores, comparto tus palabras y sentimientos, como buena catolica y persona, aun que nos se contamina con el mundo de hoy.
    vivo de manera relajada echando a la espalda los problemas que muchas veces son nada comparados con otros reales, aprendi a ver la vida con mejor ojos, para hecerla mas hermosa y llena de amor como Dios lo mando.
    Cariños.

    ResponderBorrar
  2. Tantas veces he sufrido por "ser buena" como tú dices, que ya no quiero seguir con el dolor de sufrir traiciones. Quizás lo tomo muy a la personal, pero es lo que siento. Es impresionante como hay personas que se dedican a destruir a los otros. A veces tengo temor de relacionarme con las personas por lo mismo, pero es inevitable poner una barrera y "hacerme la lesa" cuando pasan algunas cosas o injusticias. Me llegaron muchas cosas que dijiste en el escrito Francisco. Pero no es sencillo cambiar, al menos, intentaré ser más paciente con las personas que tengo cerca.

    Saludos, mucho éxito para ti; excelentes líneas.

    Judy.

    ResponderBorrar
  3. Querido Javier:me alegra saber de tí, he tenido muchos problemas para abrir tu página. Te sigo leyendo pero no he podido poner otros comentarios.
    Lo que escribes hoy es una de las razones de nuestra existencia:Dios nos creó para que vivamos como hermanos, en comunidad incluso con la naturaleza. Por eso debemos dar ejemplo de hermandad, ayudar con una simple sonrisa, con un saludo (que nos puede parecer hasta ridículo) con una palabra amable puede ayudar a que el día del otro sea mejor. La vida moderna va muy rápida, no se fija en lo pequeño, en ls detalles y, esos son los que precisamente, crean ,redondean nuestra vida.
    Espero que esta Cuaresma, Semana Santa y Pascua de Resurrección te sean de ayuda para ahondar en tu fe. Besos y seguimos en contacto.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Agradezco que participes siempre que lo hagas con respeto. Te recuerdo que este sitio se reserva el derecho de moderación. En este sentido, cualquier comentario grosero o fuera de lugar, simplemente, será suprimido.

Entradas populares